Para afianzar su proceso formativo, al terminar el primero de teología, los seminaristas interrumpen la marcha normal de sus estudios teológicos y realizan un año de servicio pastoral. El año de servicio es un tiempo para conocer de cerca la realidad del ejercicio del ministerio presbiteral y la realidad pastoral de la diócesis; además el seminarista aprenda a trabajar en comunión eclesial con presbíteros, religiosas y laicos; representa la oportunidad para compartir lo aprendido en sus años de seminario, para ejercitarse en las actitudes y compromisos pastorales y para confrontar su proceso formativo. En nuestro seminario, por necesidad especial el año de servicio se realiza en alguna de las casas de formación, como auxiliares de los presbíteros responsables; sin embargo, queda abierta la posibilidad de realizarlo en alguna parroquia.
Todo esto tiene como finalidad: Que el seminarista vivencie y se ejercite en el servicio pastoral en una parroquia o una casa de formación, para que clarifique y fortalezca su opción por el Ministerio Ordenado.
Es una experiencia para aquellos seminaristas, que por decisión personal o por petición de los formadores, necesiten afianzar algún aspecto de la formación (personal, familiar, etc.). El tiempo de confrontación vocacional puede realizarse interrumpiendo cualquiera de los años de la filosofía o la teología; su duración queda a juicio de los formadores, en diálogo con el seminarista.
Por su significado pedagógico, no de castigo, debe ser realizado fuera del seminario, en su casa o en una parroquia, con un acompañamiento personalizado, humano, psicológico y espiritual puntual, con informes constantes, con la participación activa de la familia del candidato o del presbítero a quien se le encomiende.
El objetivo de esta etapa es: Que el seminarista confronte su proceso formativo fuera del seminario para que integrando su realidad personal y pastoral clarifique y se defina su situación vocacional.
En vistas de que el seminario, con todas sus etapas, solamente ofrece al futuro pastor una formación inicial, es importante que cada seminarista que egresa cultive la conciencia y la responsabilidad por continuar su formación permanente en el presbiterio. Por esta razón, presentamos el objetivo de la formación permanente, insistiendo que entre ésta y el seminario no existe desconexión sino continuidad. Debe iniciar a procurarla desde cuarto de Teología.
El objetivo de de la formación permanente del presbiterio de nuestra diócesis es: Coordinar, animar y promover la formación integral y permanente de los sacerdotes de nuestra diócesis, para hacer presente a Cristo Cabeza y Pastor en la construcción del Reino de Dios.