Caminar con Dios
Publicado el 21 de enero de 2012, 12:05 am. Con 171 lecturas. 0 comentarios.
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Caminar con Dios

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores” ( Mc 1, 14-20).

Mons. Rogelio Cabrera López

Estamos en el tercer domingo ordinario. Se nos presenta el pasaje, muchas veces, usado vocacionalmente, para recordar que Dios nos llama a su seguimiento y a cumplir su voluntad para atraer a todos a él.

También encontramos en esta liturgia de la Palabra, la actitud  de “caminar”. La primera lectura de Jonás, dice que el profeta “caminó por la ciudad durante un día, pregonando”. Dios le envió a predicar la conversión.

Lo mismo escuchamos en el fragmento de San Marcos, Jesús llama a la conversión  y a la fe. Pero también “caminaba por la orilla del lago de Galilea”.  Esta actitud nos ayuda a pensar que primeramente la Evangelización es una invitación a estar en constante movimiento. Por otro lado el acto de caminar, nos permite reflexionar que hay procesos; cada uno camina de acuerdo a su situación.

La Evangelización, debe respetar los procesos de cada persona, es decir, todos debemos caminar, pero respetando la experiencia personal de encuentro con Dios.

Dios nos llama a todos. Nadie puede sentirse relegado, ni mucho menos justificarse con mucho quehacer, para no responder, porque vemos cómo en el Evangelio Jesús llama a quienes ya estaban haciendo algo: “echando las redes”.  La predicación es una labor constante y definida.

Caminar con Dios, a quien le pedimos en el salmo “Descúbrenos, Señor, tus caminos”, porque sólo en la presencia de Dios y con Dios , podremos caminar por sendas seguras. Andaremos con pie firme a una meta definida; con Dios no estamos a la deriva; sólo quien pone su vida en el mundo pasajero (carta de san Pablo 2ª lectura Cfr. 1 Cor 7, 29-31), puede perderse en un camino fangoso.

Dios nos muestra el camino de la justicia y de la verdad. Quien se atreve a ir  por el camino de Dios, encontrará muchas afrentas, pero al final llegará seguro; quien decide irse por veredas, además de caminar solo, no tendrá la seguridad de llegar  a la  meta.

Dios nos invita a transformar nuestra vida, a andar  con él, por el camino de la transformación, no importa que sea, como Nínive, una ciudad enorme, lo importante es tomar la actitud del profeta Jonás: recorrerla, no importando el tiempo que nos lleve, mientras encontremos nuestro propio proceso de conversión. No nuestra comodidad, sino nuestra invitación concreta para ser pescadores de hombres.

Caminar con Dios, es seguir a Jesús y como los discípulos, dejando todo se fueron con él, se atrevieron a cambiar su estilo de vida. ¿Estaremos dispuestos a caminar con Dios, una vez que nos muestre sus sendas?


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