La vocación
Publicado el 15 de mayo de 2010, 10:55 pm. Con 7.120 lecturas. 1 comentario.
Eco interior, Escritos »

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen” (Jn 10, 27)

Entre las muchas figuras comparativas de los evangelios, hay una muy singular: el buen pastor y las ovejas.  Jesús y sus seguidores son el equivalente de dicha comparación. La figura de Jesús, el Buen Pastor,  que ama y da la vida por todos  los hombres cautiva la escena. Los discípulos que son parte de las ovejas que siguen a Cristo reciben un llamado a vivir con Él. Los seguidores de Jesús oyen su voz y confían en Él. Ellos reciben así una vocación.

La palabra vocación significa  la llamada que alguien dirige a otro para que cumpla una misión. Cuando escuchamos que hay crisis de vocaciones significa  que no hay quien haga caso de la llamada o que las personas tienen dificultad para atender o comprender el significado de dicha convocatoria.

Nuestra realidad personal, debe partir del hecho de que hemos sido llamados para la vida, y que ésta ha de vivirse en plenitud en su dimensión personal y social. No hay plenitud sin amor. La vocación es llamada a vivir con Jesucristo y con los demás en comunión porque:   “La vida en Cristo incluye la alegría de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y de aprender, el gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de una sexualidad vivida según el Evangelio, y todas las cosas que el Padre nos regala como signos de su amor sincero. Podemos encontrar al Señor en medio de las alegrías de nuestra limitada existencia y, así, brota una gratitud sincera” (Documento Aparecida, 356).

Muchos han sido llamados para responder con la fe a través del ministerio ordenado,  la vida consagrada o  la vocación laical. Lo verdaderamente lamentable es encontrar a personas que no saben su razón de ser, que han cerrado su vida a la realización, sea por confusión, por egoísmo, por miedo o por indiferencia.

La vocación es un valor, porque todos, creyentes o no, hemos sido llamados a desempeñar una misión específica en este mundo, que debemos descubrir para realizarnos como seres humanos.  Una persona frustrada por haber errado el llamado y la respuesta, causa mucho daño a su entorno, porque no es feliz. Cuando se ha encontrado la vocación, se ha encontrado un tesoro.

La vocación es una donación gozosa de sí mismo, pero en esta donación, se llega a la posesión de la Verdad y encontrar la Verdad es encontrarse con Jesús: “Camino, Verdad y Vida” (cfr. Jn 14, 6). Este encuentro, esta posesión de la Verdad, constituye un gozo auténtico. El que escucha la llamada es porque ha descubierto un valor inestimable y perenne. Vivir con plenitud la vocación, significa realizarse integralmente y  vivir en alegría,  ser testimonio del gozo y del amor. La vocación recibida como un don gratuito y amoroso de Dios, colma de alegría la vida.

Hoy, más que nunca, debemos ser signos creíbles ante el mundo.  Tanto  los esposos, como las religiosas y los sacerdotes  estamos obligados a ser testigos de lo que creemos y hablamos. Los jóvenes exigen de nosotros, con mucha razón,  autenticidad y transparencia.

La llamada vocacional se realiza en la libertad. Es una invitación que Dios hace: Él llama  con y por amor, pero no obliga a nadie a seguirle. Hay que estar a la escucha de la voz que dice: “Ven y sígueme”.  Y es en la oración, en la relación íntima con el Señor y en diálogo sincero con los demás, donde podemos escuchar su voz que habla al corazón y nos mueve a seguirle. Debemos creer con todo nuestro ser que Dios es fiel y que nos dará todo aquello que necesitamos para llegar a ser lo que Dios tiene planeado para nosotros. Así nuestra respuesta de amor se dará   en una fe y una esperanza inquebrantables.

Toda vida humana tiene un propósito que hay que descubrir y que hay que cumplir. Nadie está extraviado en el mundo. Cada uno debe encontrar su razón de existir.

Mons. Rogelio Cabrera López


Una Respuesta a “La vocación”

  1. MOISES ESCOBAR dice:

    eS hermoso encontrar estas palabras que nos dan fuerzas para salir adelante y seguir lo designios de DIOS, siempre y cuando reecorramos la VIDA con ese AMOR que el nos ha dado y llegar al objetivo que es el mismo CRISTO el cual podemos encontrar en los hermanos que mas nos necesitan, en los humildes y en los pequeños detalles de cada dia de VIDA se nos presentan, pero que muchas veces hacemos caso omiso y no escuchamos lo que DIOS realmente tiene preparados para nosotros…….VxJ

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