Hna. Marlene Roque García
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Descarga el Folleto de Vida Consagrada de 2012
El próximo domingo 07 de Febrero de 2011 celebraremos
Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
La Iglesia nos invita a recordar con gratitud a las mujeres y a los hombres que han dedicado su vida a servir en la misión de Jesús.
Oremos también porque otros escuchen el llamado a la vida consagrada y respondan generosamente.
La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas., los invita a unirse, en esta Jornada de oración por la vida consagrada. Siguiendo el programa señalado en este folleto.
LUNES
TEMA: “EL SER DE LA VIDA RELIGIOSA (O)”.
VIDA CONSAGRADA
OBJETIVO: Dar a conocer el ser y quehacer de la vida consagrada, para que los laicos descubran que es parte fundamental de la vida de la Iglesia.
UBICAR: (ver)
Compartimos con la persona de al lado la siguiente pregunta:
1. ¿Qué dicen los medios de comunicación sobre la vida consagrada? ¿Y qué influencia tiene en los medios de comunicación?
ORIENTAR (Pensar)
¿Qué es la vida consagrada?
La vida consagrada (religiosa) es el seguimiento evangélico de Cristo. Es seguir a Cristo de una manera radical según el Evangelio, en pobreza, castidad y obediencia, en comunidad de vida fraterna y apostólica.
Todo cristiano por el hecho de serlo está llamado a vivir imitando a Cristo, pero el religioso lo vive con radicalidad, no de una manera afectiva solamente, como se pide a todo seguidor de Cristo, sino de una manera efectiva.
“Caminando por la orilla del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo: vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. Ellos, al instante, dejando las redes, lo siguieron” (Mt 4, 18-22).
Jesús llama y quien es llamado responde con el seguimiento. La vocación de los apóstoles es modelo para todos los que quieren seguir a Jesús. La vocación no nace del idealismo o la generosidad juvenil, nace de la fe. Es respuesta a una llamada previa que Jesús nos dirige. Es Él quien toma siempre la iniciativa y no nosotros. Él se hace siempre el encontradizo: pasa, mira, llama… el discípulo escucha, obedece y se pone a seguirle.
Según el catecismo de la Iglesia católica la vida consagrada es:
914 “El estado de vida que consiste en la profesión de los consejos evangélicos, aunque no pertenezca a la estructura de la Iglesia, pertenece, sin embargo, sin discusión a su vida y a su santidad” (LG 44).
915 Los consejos evangélicos están propuestos en su multiplicidad a todos los discípulos de Cristo. La perfección de la caridad a la cual son llamados todos los fieles implica, para quienes asumen libremente el llamamiento a la vida consagrada, la obligación de practicar la castidad en el celibato por el Reino, la pobreza y la obediencia. La profesión de estos consejos en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia es lo que caracteriza la “vida consagrada” a Dios (cf. LG 42-43; PC 1).
916 El estado de vida consagrada aparece por consiguiente como una de las maneras de vivir una consagración “más íntima” que tiene su raíz en el bautismo y se dedica totalmente a Dios (cf. PC 5). En la vida consagrada, los fieles de Cristo se proponen, bajo la moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y, persiguiendo la perfección de la caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la Iglesia la gloria del mundo futuro (cf. CIC, can. 573).
Naturaleza de la Vida Consagrada.
Dios Padre, por medio de Cristo y con la inspiración del Espíritu atrae algunos con una llamada divina al seguimiento radical de Cristo. La respuesta siempre a esta llamada es una gracia “no son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido a ustedes…” (Jn 15, 16).
La vida religiosa es de origen divino, brota de un impulso del Espíritu Santo (LG 34); de un afán inconcebible de imitar a Cristo, reproduciendo su mismo estilo de vida: pobre, casto y obediente.
El sentido inmediato de esta vocación es convivir con Cristo, compartir su vida, estar con El (Mc 3,14), para poder compartir después su misión apostólica.
Hay dos formas de vida religiosa:
Los religiosos y religiosas que están dedicados a las Obras de apostolado y los contemplativos y contemplativas que imitan a Cristo orante mediante la contemplación de Dios, orando siempre y trabajando en oficios determinados, viviendo enclaustrados (sin salir del convento) toda su vida y siendo fermento de un mundo mejor.
Características de la Vida Religiosa:
*Las personas Consagradas viven para Dios y son de Dios.
*Siguen el estilo de la Vida de Jesús
*Están dedicadas única y exclusivamente a Dios
*Son seguidores de Cristo como los apóstoles
*La vida religiosa tiene como objetivo fundamental el seguimiento de Cristo. Esto se realiza a través de los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia dentro de una comunidad.
Voto de pobreza:
*Siguen a Cristo quien, “siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”, haciendo de él su única riqueza y relativizando todas las cosas frente a su amor y su proyecto.
*Cristo da todo lo que tiene, se da a sí mismo por amor sin reservas.
*No se trata sólo de renunciar a los bienes materiales (aunque el voto implica también esto), sino de renunciar radicalmente a sí mismo, que nos hace estar disponibles, en total servicio a los demás.
*No es tanto no poseer, sino un compromiso de solidaridad con los que sufren la miseria; es un compartir todo lo que se tiene.
*Usa de los bienes en función de la misión. Supone libertad interior y desapego (D. P.747).
*Generosidad y desprendimiento junto a una adecuada capacidad de recibir.
Voto de obediencia:
*Siguen a Cristo obediente, que siempre buscó realizar en su vida la voluntad de su Padre.
* Implica la entrega radical, sin cálculos ni medida, de toda nuestra vida a Dios.
*Por el voto de obediencia pone su vida en total disponibilidad al Padre para que él realice en ellos su plan, supone plena disponibilidad y corresponsabilidad. La base es la fe y el diálogo, sabiendo que el Señor llega a través de las mediaciones, de los superiores, la comunidad, la congregación, la Iglesia (D. P. 748).
Voto de castidad:
*Entregan toda su capacidad de amar, renunciando a toda forma posible de egoísmo, por medio de una entrega generosa y libre al servicio de los hombres, donde quiera que el Señor los llame: con los pobres, con los enfermos, con los niños, con los ancianos, con los jóvenes, las familias, etc.
*Es signo del amor de Dios, como entrega total a su servicio
*Implica una gran capacidad de amar, de una forma más honda y universal.
*No es un no al amor, sino una entrega total, un sí al amor sin condiciones
*Ser libre para una vida de amistad y de comunión personal abierta a todos. Supone madurez psicológica, afectiva (D. P. 749).
*Por los votos no se rompe la relación con los bienes(pobreza), ni con la sociedad ( obediencia), ni con la mujer y el varón(castidad), al contrario se perfeccionaron por su dedicación total a Dios, y son un signo profético frente a los ídolos del mundo contemporáneo: riqueza, poder y placer. Implica una denuncia de estos falsos señoríos, y rescatan su verdadero valor.
Exigencias fundamentales de la vida religiosa:
*Confianza total en Cristo
*Experiencia profunda de Dios, dejarse amar por Él, dejarse modelar por Cristo desde lo más profundo de lo que uno es.
*Amar virginalmente como Cristo ama, con un corazón indiviso que lleva a la entrega personal, fiel, comprometida y alegre
*Amar a los otros con amor no posesivo ni exclusivo. Se renuncia a las experiencias más profundas: “Soy tuya, eres mío”- “Soy para ti, eres para mí”.
*Buscar y realizar la voluntad de Dios como Cristo lo hizo.
*Comprometerse a vivir la experiencia de la vida religiosa en comunidad. La vida comunitaria, según diversas modalidades es una concretización de la fraternidad querida por Jesús para sus seguidores más inmediatos (Lc 10,1).
*Experiencia de Dios (Jr 20,7). Es la condición imprescindible para que el religioso tenga una base sólida y segura para su entrega al Señor y consiga vivir mejor las exigencias en la vida fraterna.
*Conocer, amar y seguir a Jesús. El amor a Jesús se concreta en el servicio a los hermanos.
Etapas del proceso formativo:
De manera general las congregaciones llevan el siguiente proceso:
1.- Aspirantado: Se da un proceso de acompañamiento y discernimiento donde el candidato(a) sigue viviendo con su familia.
2.- Postulantado: Se da una formación humana, cristiana y vocacional.
3.- Noviciado: Etapa de una profundización en la experiencia de Dios a través del seguimiento de Cristo desde el carisma de la orden o congregación.
4.- Juniorado: Se da la vivencia profunda de los consejos evangélicos en comunidad, formación espiritual, doctrinal y apostólica.
5.- Profesión perpetúa: Se opta por vivir de manera definitiva en este estilo de vida, haciendo un compromiso definitivo para buscar lograr una configuración con Jesucristo. Se da la formación permanente.
Existen otras formas de consagración
Entre los institutos de vida consagrada el derecho canónico distingue: institutos religiosos e institutos seculares.
Institutos seculares:
Son asociaciones de fieles laicos que se consagran a Dios con la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia para vivir la perfección de la caridad y ser fermento evangelizador en los propios ambientes de la familia y del trabajo.
¿Son diferentes a los religiosos?
En cuanto a su consagración a Dios, el compromiso es igualmente exigente. Deben prepararse mediante programas de formación serios y adecuados a su secularidad. En cuanto a la forma de vida externa si son diferentes pues viven su consagración “en el mundo, desde el mundo y sin ser del mundo”.
¿Cómo viven la Consagración secular?
Los miembros de los institutos seculares, viven su consagración ante Dios y realizan su apostolado permaneciendo en el propio ambiente de familia; desempeñando:
*Las actividades laborales propias de su profesión.
*Tomando parte en las responsabilidades temporales
*Involucrándose en las actividades culturales políticas y humanitarias de la sociedad.
*Evangelizan con la palabra, el testimonio y acciones concretas de justicia y caridad a las personas con quienes conviven en la: oficina, fábrica, universidad, hospitales, barrios marginados, cárcel, medios de comunicación y también en las actividades pastorales que organiza la Iglesia a nivel parroquial, diocesano etc.
REALIZAR (Actuar):
En equipo se resuelve el siguiente cuestionario:
1.-¿Qué aporta la vida consagrada a la misión de la Iglesia? ¿Qué harías por aquellos jóvenes que sienten el llamado a está consagración y más aún si es uno de tus familiares o tu hijo (a)?
2.-¿Qué estás dispuesta (a) a realizar por la vida religiosa?
CELEBRAR:
Nos ponemos en manos de Dios en actitud de abandono pidiéndole que nos ayude a descubrir su voluntad sepamos responder con alegría y generosidad. Oramos:
Padre me pongo en tus manos.
Haz de mi lo que quieras.
Sea lo que sea, Te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo, con tal de que
Tu voluntad se cumpla en mí.
No deseo nada más padre.
Te entrego mi alma,
con todo el amor de que soy capaz,
Porque te amo y necesito darme,
Ponerme en tus manos sin medida,
Con una infinita confianza,
porque tú eres mi padre.
(Charles de Foucauld).
MARTES
TEMA: “El que hacer de la Vida Consagrada”
El ser y el hacer en la Vida Consagrada están íntimamente vinculados, forman parte de ella de manera inseparable; son parte de su corazón, a ejemplo de Jesús “el Enviado por excelencia”, el consagrado ha de manifestar a ejemplo de su maestro, de manera radical la llegada del Reino de Dios a los hombres, viviendo una vida íntegramente entregada al Padre y a los hermanos.
Su fecundidad en todo tiempo
A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que, dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a él con corazón «indiviso» (cf. 1 Co 7, 34). También ellos, como los Apóstoles, han dejado todo para estar con él y ponerse, como él, al servicio de Dios y de los hermanos (VC 1) enviados al mundo, para continuar su misión. Más aún, la misma vida consagrada, bajo la acción del Espíritu Santo, se hace misión. Los consagrados, cuanto más se dejan conformar a Cristo, más lo hacen presente y operante en la historia para la salvación de los hombres… (Caminar desde Cristo 25)
LOS INSTITUTOS DE VIDA APOSTOLICA
En el caso de institutos dedicados a obras de apostolado, la consagración religiosa presenta aún otra característica: la participación en la misión de Cristo en forma específica y concreta. Perfecta Caritatis recuerda que la naturaleza misma de estos institutos exige « la actividad apostólica y las obras de caridad » (PC 8). Por el mero hecho de su consagración, los miembros de estos institutos están dedicados a Dios y disponibles para ser enviados. Su vocación implica la proclamación activa del Evangelio por medio de «obras de caridad, confiadas al instituto por la Iglesia y realizadas en su nombre» (PC 8). Por esta razón, la actividad apostólica de tales institutos no es simplemente un esfuerzo humano para hacer el bien, sino « una acción profundamente eclesial» (EN 60)
Los religiosos dedicados a obras de apostolado prolongan en nuestros tiempos la presencia de Cristo «que anuncia el Reino de Dios a las multitudes, que sana a los enfermos y heridos, que convierte a los pecadores a una vida mejor, bendice a los niños, hace el bien a todos, siempre obedeciendo la voluntad del Padre que le envió » (LG 48).
El celo por la instauración del Reino de Dios y la salvación de los hermanos viene así a constituir la mejor prueba de una donación auténticamente vivida por las personas consagradas. He aquí porqué todo intento de renovación se traduce en un nuevo ímpetu por la misión evangelizadora. (MR 9)
La Misericordia distintivo de los discípulos de Jesús
Con renovado esmero muchas personas consagradas encuentran en el ejercicio de las obras de misericordia evangélica enfermos que curar, necesitados de todo tipo, afligidos por pobrezas antiguas y nuevas. También otros ministerios, como el de la educación, reciben de ellas una colaboración indispensable que hace madurar la fe a través de la catequesis o ejercita un verdadero apostolado intelectual. No faltan tampoco quienes sostienen con sacrificio y siempre con más amplias colaboraciones la voz de la Iglesia en los medios de comunicación que promueven la transformación social. Una opción fuerte y convencida ha llevado a aumentar el número de religiosos y religiosas que viven entre los excluidos. En medio de una humanidad en movimiento, cuando tantas gentes se ven obligadas a emigrar, estos hombres y mujeres del Evangelio avanzan hacia la frontera por amor de Cristo, haciéndose cercanos a los últimos. (36)
Cualquiera que sea el servicio apostólico a través del cual se transmite la palabra, la misión es emprendida como responsabilidad comunitaria. (MC 25)
Al final de la vida, el apostolado será, para muchos, sólo una misión de oración y sufrimiento. Pero en cualquier situación, el trabajo apostólico de cada religioso es el propio de una persona enviada en comunión con un instituto, que ha recibido una misión eclesial. Tal actividad tiene su fuente en la obediencia religiosa (PC 8; 10). Por lo mismo, se diferencia, en su modo de ser, del apostolado propio de los laicos (cf RPH 22; AA 2, 7, 13, 25).
El aporte de La Vida Contemplativa
También es significativa la aportación eminentemente espiritual que ofrecen las monjas en la evangelización. Es «alma y fermento de las iniciativas apostólicas, dejando la participación activa en las mismas a quienes corresponde por vocación»(MR37) «De este modo, su vida se convierte en una misteriosa fuente de fecundidad apostólica y de bendición para la comunidad cristiana y para el mundo entero».(MR38 )
La vida contemplativa claustral tiene su propia escondida fecundidad apostólica (cf PC 7) y proclama ante todos que Dios existe y que es amor.
Conclusión
Por medio de esta reflexión nos damos cuenta como la actividad apostólica de la Vida Consagrada forma parte intima de su ser, que manifiesta de manera externa el seguimiento y amor indiviso a Jesucristo y con él a su proyecto, la instauración de su Reino entre los hombres y mujeres.
MIÉRCOLES
cine vocacional
PELÍCULA: “el valor de amar”
Preguntas de reflexión:
1.- ¿Qué es lo que debes dejar atrás, para poder seguir a Cristo y al Prójimo?
2.- ¿Qué enseñanza te deja esta película en tu decisión vocacional?
3.- ¿Distingues las diferentes formas de seguir a Cristo, en el servicio a los demás?
JUEVES
HORA SANTA: POR LAS RELIGIOSAS Y LOS RELIGIOSOS
1.- EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Se inicia con la exposición del Santísimo: la asamblea se arrodilla y entona cantos eucarísticos.
2. MONICIÓN
Pidamos hoy por los hombres y mujeres (religiosos, religiosas, seglares consagrados) que en una vocación especial, quieren entregar su vida a nuestro Señor Jesucristo. Le siguen con la libertad del hombre puesto en el mundo sin ser del mundo, queriendo consagrarse por entero a Dios y a su servicio por medio de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Su misión, como la de José y María, es parte importante de la obra de salvación.
3. CANTO
4. LECTURA: DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 12,1-13
Les ruego pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que se entreguen ustedes mismos como sacrificio vivo y santo que agrade a Dios: ése es nuestro culto espiritual. No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que agrada, lo que es perfecto.
La gracias que Dios me ha dado me autoriza par decirles a todos y a cada uno de ustedes que no se estimen demasiado así mismos, sino dentro de lo prudente, y cada cual sea consciente del lugar que Dios le ha señalado.
Tomen el ejemplo de nuestro cuerpo: es uno aunque conste de varios miembros, pero no todos tienen la misma función. Lo mismo nosotros, con ser muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y dependemos unos de otros. Así pues, sirvamos cada cual con nuestros diferentes dones.
El que por don de Dios, es perfecto, hable cuanto le inspire la fe. Que el diácono cumpla su oficio, que el maestro enseñe la doctrina, el que motiva a los demás que sea convincente. Asimismo, debes dar con la mano abierta, presidir con dedicación y, en tus obras de caridad, mostrarte sonriente. Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y cuiden todo lo bueno. En el amor entre hermanos, demuéstrense cariño unos a otros.
En el respeto: estimen a los otros como más dignos. En el cumplimiento del deber: no sean flojos, en el Espíritu sean fervorosos, sirvan al Señor. Tengan esperanza y estén alegres. En las pruebas: sean pacientes. Oren en todo tiempo. Con los creyentes necesitados: compartan con ellos. Con los que estén de paso sean solícitos para recibirles en su casa.
Palabra de Dios.
Silencio meditativo. (Música instrumental)
5. REFLEXIÓN
Los religiosos y las religiosas siguen más radicalmente a Jesucristo; viven con mayor radicalidad el espíritu de las bienaventuranzas; se dedican totalmente, con un corazón indiviso, a la alabanza divina y al servicio. Estas expresiones entre otras muchas, muestran que el fundamento de la vida religiosa se puede encontrar en la radicalidad del bautismo.
Esta función ha realizado siempre la vida religiosa: ser signo de la radicalidad, mover a todos los creyentes, sin muchas palabras, sino sobretodo en base al ejemplo de su vida. Ellos viven de tal manera que muestran que la doctrina de Cristo no es como un castillo en el aire, sino una realidad vivida y experimentada dentro de la comunidad. A este ser ejemplo, humilde y eficazmente, se le llama “profesión religiosa”, o profesión de los consejos evangélicos. Los religiosos se comprometen públicamente, por medio de la profesión, a ser verdaderos ejemplos de vida cristiana, vivida con radicalidad.
Los votos religiosos san tradicionalmente tres: Castidad, pobreza y obediencia. Por la castidad, los religiosos dan testimonio de su dedicación total al Señor y del mundo futuro que esperamos alcanzar. Por la pobreza manifiestan su libertad ante los bienes de este mundo, y como Dios es el valor absoluto de su corazón. Por la obediencia se ponen a disposición de los demás de un modo definitivo y permanente. Estos tres votos conllevan una serie de renuncias, pero al optar por su profesión religiosa no miran sino a la gran alegría de asemejarse a Cristo, el Señor, que vivió pobre, casto y obediente.
6. MOTIVACIÓN PARA ORAR
Se invita a la asamblea a expresar en oración espontánea, sea para alabar, dar gracias, pedir perdón, este es un espacio para el encuentro personal con Jesús en la Eucaristía.
¡QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR!
Como los discípulos del Evangelio, te imploramos, Señor Jesús,
R.- ¡QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR!
Tú, divino Caminante, experto de nuestras calzadas y conocedor de nuestro corazón, no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche. R.-
Ampáranos en el cansancio, perdona nuestros pecados, orienta nuestros pasos por la vía del bien. R.-
Bendice a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a las familias y particularmente a los enfermos. Bendice a los sacerdotes y a las personas consagradas. Bendice a la humanidad. R.-
Tú, en la Eucaristía, te has hecho “remedio de inmortalidad”: danos el gusto de una vida plena, que nos ayude a caminar sobre esta tierra como peregrinos seguros y alegres, mirando siempre hacia la meta de la vida sin fin. R.-
¡QUÉDATE CON NOSOTROS SEÑOR!
7. CANTO
8. PETICIONES
Al Dios que nos ha llamado a ser sus hijos, que siempre nos escucha, acudamos presentándole nuestras oraciones diciendo: Que tu Espíritu, Señor nos dirija
ü Por la Santa Iglesia de Dios, para que se conserve siempre joven y abierta a las necesidades e inquietudes de los hombres y mujeres: Oremos
ü Por todos los religiosos, hombres y mujeres consagrados, para que sean constantes en seguir a Cristo, respondiendo fielmente a su llamada: Oremos
ü Por los jóvenes cristianos, para que de entre ellos el Señor suscite vocaciones a la vida consagrada, que sean fuerza y sostén de la Iglesia y de todo el mundo: Oremos
ü Para que los jóvenes que han tenido la experiencia de encontrarse con Cristo, sean generosos en responder al Señor que les llama a servir a Dios en los hermanos, sobretodo a los más pobres, en alguna consagración religiosa de vida apostólica o de vida contemplativa: Oremos
Se pueden agregar algunas peticiones.
Todo esto te lo pedimos Padre por tu Hijo Jesucristo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Amén.
9. CANTO
10. ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Oh Dios Santo,
Con un corazón lleno de gratitud,
te alabamos por tu amor y tu fidelidad.
Nos has mostrado la senda de la santidad
por medio de María y Jesús,
y muchos otros testigos fieles.
Continúas llamando a hombres y mujeres
para que dediquen su vida mediante los votos de
pobreza, castidad y obediencia.
Concédeles valor para que respondan
generosamente a tu llamado diciendo:
“¡Aquí estoy, envíame!”.
Con las bendiciones de tu Espíritu,
que con nuestra vida siempre
proclamemos tu amor. Amén.
11. DESPEDIDA CON EL SANTÍSIMO.
VIERNES
VIA CRUCIS
VOCACIONAL
Monición de entrada:
Vamos a comenzar este rato de oración siguiendo el camino de Jesús que sube a la cruz para darnos vida.
Recorreremos este camino dejándonos guiar por los relatos que, con tanta intensidad y emoción, nos han dejado los evangelistas. Nos muestran, paso a paso, este camino de Jesús. Ellos nos transmitieron cómo fueron estos momentos últimos y definitivos en los que Jesús llevó a término la culminación de su gran amor hacia Dios y hacia nosotros.
Dispongámonos a seguir el camino de Jesús, el camino de la cruz, con toda la fe y todo el amor. Oremos en unos momentos de silencio. (Breve silencio).
Disponnos, Señor, a recorrer paso a paso tu camino hacia la cruz. Te damos gracias por el inmenso amor que nos has mostrado entregándote tú a la muerte. Y te pedimos que nos concedas tu perdón, tu misericordia, tu fuerza, tu amor, para que aprendamos a seguirte, cada día, toda nuestra vida.
Primera estación:
Jesús en el huerto de Getsemaní
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
***
Jesús en Getsemaní acepta llegar hasta el final. Muchas personas hoy, comenzaron con Jesús este camino de la cruz, personas que han aceptado su cruz y han entregado su vida por el Reino, sin ir más lejos, podemos recordar a ese gran número de misioneros que han dado su vida en la frontera de la misión.
Evangelio: Lc. 22, 39-46
Salió y fue, según su costumbre, al monte de los Olivos. Sus discípulos lo acompañaban. Cuando llegó al lugar, les dijo: ¡Oren para no caer en la tentación!. Él se apartó de ellos como un tiro de piedra, se arrodilló y se puso a orar, diciendo: ¡Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya! Y se le apareció un ángel del cielo reconfortándolo. Entró en agonía, y oraba más intensamente; sudaba gotas de sangre, que corrían por el suelo. Se levantó de la oración, fue a sus discípulos y los encontró dormidos por la tristeza. Y les dijo: ¿Por qué duermen? ¡Levántense y oren para que no caigan en la tentación!
(Breve silencio, tras el evangelio, mirando a la cruz)
***
Gracias, Señor Jesús, por tu amor, por tu fidelidad hasta el final. Enséñanos, Señor Jesús, a velar contigo, a caminar como tú, a amar como tú, a ser fieles como tú.
Padre Nuestro
Segunda estación:
Jesús, traicionado por Judas, es arrestado
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
***
Es uno de los doce, uno de los que iban con Jesús, quien le pone en manos de los poderes que le llevarán a la muerte; ¿qué hay en el corazón de una persona que la lleva a querer el mal de los demás? el odio, la ambición, el ansia de poder, el egoísmo, la decepción, la comodidad, la pereza… Todo esto cada día siembra el Adversario en nuestro corazón, frente a la bondad, el amor generoso y la entrega incondicional que Dios Padre quiere sembrar y hacer fructificar también en nuestro corazón.
Evangelio: Lc. 22,47-48.52-54ª
Aún estaba hablando, cuando apareció un gran tropel de gente encabezado por el llamado Judas, uno de los doce, el cual se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: “¿Judas, con un beso entregas al hijo del hombre?” Y dijo a los sumos sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido a prenderlo: “¿Han venido a prenderme como a un ladrón, con espadas y palos? Todos los días estaba con ustedes en el templo, y no me echaron mano; pero esta es su hora y el poder de las tinieblas”. Lo apresaron y lo condujeron a la casa del sumo sacerdote.
(Cerramos los ojos, reconociendo nuestra culpa)
¡Señor Jesús , que el corazón no se nos trastoque, como se le trastocó a Judas! Te pedimos, Señor Jesús, que tu Buena Noticia sea siempre el criterio de nuestras vidas. Y te pedimos que nos perdones porque muchas veces nos deslumbran otros intereses, intereses de mal, de cerrazón, de pecado, de muerte.
PADRE NUESTRO
Canto
Tercera estación:
Jesús es condenado a muerte por el Sanedrín
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
El primer paso de la condena de Jesús es el tribunal judío, el tribunal de su pueblo. Cuando no abrimos nuestro corazón a la voluntad de Dios, al amor, y preferimos no complicarnos la vida y dedicarnos a nuestras cosas, muchos inocentes sufren las consecuencias. Los frutos de un corazón cerrado a Dios son patentes: el dolor, la soledad, la infelicidad, la indiferencia, el egoísmo… todo aquello que impide la verdadera vida de los hombres y mujeres del mundo. Pero, seguir a Jesús, supondrá que yo, como Él, también seré condenado por los tribunales de este mundo: mis amigos, mis conocidos, tal vez mi familia…
Evangelio: Mt. 26,57-58.60b-66
Los que prendieron a Jesús lo llevaron a casa se Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. Pedro lo había seguido de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver el fin. Se presentaron dos testigos que dijeron: “Éste dijo: Puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo”. El sumo sacerdote se levantó y le dijo: “¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?” Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: “¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el mesías, el hijo de Dios!” Jesús contestó: “Tú lo has dicho. Y les declaro que desde ahora verán al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo”. Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: “¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?” Ellos respondieron: “¡Que es reo de muerte!”
(Jesús es condenado injustamente por nosotros, reconozcamos las veces que no queremos ser maltratados por seguirle y renegamos de El. Hagamos espontáneamente peticiones de perdón)
Señor Jesús, tú a través de tu palabra y tu acción, a través de toda tu persona, nos has hecho conocer al Dios que es amor y vida. Pero al final has sido rechazado. Los responsables de la religión de Israel no han aceptado este Dios. Haz que nosotros no te rechacemos nunca, ni con nuestra palabra ni con nuestro modo de vivir, aunque seamos rechazados por tu causa.
PADRE NUESTRO
Canto
Cuarta estación:
Jesús es negado por Pedro
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Pedro, en quien Jesús confiaba, es un hombre débil, que lo niega ante los demás. También hoy, cuando Jesús pide a los hombres que den su vida por Él, le dan la espalda. En los momentos hermosos están; pero ante la dificultad y el dar la cara, se esconden, huyen,… se evaporan.
Evangelio: Mt. 26,69-75
Pedro estaba fuera sentado en el atrio. Se le acercó una criada y le dijo: ¡Tú también estabas con Jesús, el galileo! Pero él lo negó delante de todos, diciendo: ¡No sé lo que dices! Al salir hacia el portal, lo vio otra criada, y dijo a los que estaban allí: ¡Éste estaba con Jesús el Nazareno! Y él de nuevo lo negó con juramento: ¡No conozco a ese hombre! Al poco tiempo se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: ¡Seguro que tú también eres de ellos, pues tu misma lengua te descubre! Entonces él comenzó a jurar y perjurar: ¡No conozco a ese hombre! Y en aquel instante cantó el gallo. Entonces Pedro recordó que Jesús le había dicho: “Antes que cante el gallo me negarás tres veces”. Y saliendo fuera, se echó a llorar amargamente.
(Por tercera vez, como Pedro, volvemos a cerrar los ojos ante Jesús, reconociendo las veces que como Pedro, nosotros también negamos a Jesús)
Señor Jesús, ¡demasiadas veces te negamos, y de tantas maneras! Ayúdanos a reconocerlo, perdónanos, y haznos capaces de volver a ti, derramando lágrimas de arrepentimiento ante tu mirada de misericordia, como lo hizo Pedro.
PADRE NUESTRO
Canto:
Quinta estación:
Jesús es juzgado por Pilato
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
El tribunal romano condena a Jesús a la muerte. Muchas personas que siguen a Jesús y hacen el bien, son hoy condenadas injustamente a padecer grandes sufrimientos, o incluso a la muerte. Pero están dispuestos a todo con tal de seguir la misma suerte que Jesús, por amor a Dios y a los hombres. Ellos han recibido un Espíritu de fortaleza.
Evangelio: Lc: 23,1-5.14b.16-21.23-25
Se levantó la asamblea, lo condujeron a Pilato y comenzaron a acusarle, diciendo: “Nosotros lo hemos encontrando alborotando a nuestra nación, prohibiendo pagar el tributo al césar, y diciendo que él es el Cristo rey”. Pilato le preguntó: “¿Tú eres el rey de los judíos?” Y él respondió: “Tú lo dices”. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:”No encuentro ninguna culpa en este hombre”. Pero ellos insistían con más energía: “Alborota al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde empezó, hasta aquí”. Pilato dijo: “Yo lo he interrogado delante de ustedes y no lo he encontrado culpable de las cosas de que lo acusan; por tanto lo pondré en libertad después de haberlo castigado”. Ellos gritaban todos a una: “Quita de en medio a ése y deja en libertad a Barrabás”. Éste había sido encarcelado por una revuelta ocurrida en la ciudad y por un homicidio. De nuevo Pilato les habló, pues quería dejar en libertad a Jesús. Pero ellos gritaron: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”.
(El de Jesús no fue el último juicio injusto. Muchos cristianos inocentes son condenados, también por nosotros, en nuestro mundo. Pensemos en un momento en nuestras condenas y en nuestros desprecios fáciles hacia aquellos que con su vida y con sus palabras nos están denunciando nuestro modo de vivir)
Señor Jesús, cuántas voluntades, cuántos intereses se han aunado para condenarte finalmente a muerte. Desde el deseo de mantener el poder y el dominio hasta las malas intenciones del corazón. Y nosotros formamos parte de este mundo de voluntades e intereses que te condenan. Señor Jesús, perdónanos, líbranos. Mantennos junto a ti siempre.
PADRE NUESTRO
Sexta estación:
Jesús es azotado y coronado de espinas
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
A Jesús le llega la hora de la tortura física y de los insultos. Este relato amargo se continúa también hoy en la vida de todos aquellos que desean seguir a Jesús hasta el final, amando como Él hizo. El bien no es premiado, sino castigado por peligroso. Contemplar a Jesús maltratado y humillado es una contemplación ciertamente dura y exigente.
Evangelio: Jn. 19,1-3.5
Entonces Pilato mandó azotar a Jesús. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura; se acercaban a él y le decían: “¡Viva el rey de los judíos!” Y le daban bofetadas. Jesús salió fuera, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Pilato les dijo: “¡Aquí tienen al hombre!”
(Miramos la corona de espinas que la imagen de Cristo tiene y recordamos contemplando sus heridas, los sufrimientos físicos y morales que hubo de pasar en silencio…)
En tu cuerpo torturado, Señor Jesús, nosotros reconocemos el único camino, la única verdad, la única vida. Porque sólo de tu amor fiel hasta el fracaso y la muerte puede nacer luz, y esperanza, y futuro. Ilumínanos, Señor, a nosotros y a toda la humanidad, con tu rostro. Convéncenos tú, Señor, de que es la única manera de hacer un mundo nuevo de hijos de Dios y de hermanos.
PADRE NUESTRO
Canto:
Séptima estación:
Jesús carga con la cruz y camina hacia el Calvario
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Jesús inicia su último camino en esta tierra, el camino de la cruz, el camino del Calvario. Todos los que siguen a Jesús, saben que éste es el camino a seguir; que verifica la existencia y la autenticidad del amor que te tienen a tí y los hombres. La cruz desvela las verdaderas intenciones y los motivos últimos que tenemos en el corazón. Ella nos pone en la verdad. ¿Cuál es nuestra verdad?
Evangelio: Jn. 19.14-17
Era la víspera de la pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo a los judíos: “Aquí tenéis a su rey”. Ellos gritaron: “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!” Dijo Pilato: “¿Voy a crucificar a nuestro rey?” Los sumos sacerdotes respondieron: “No tenemos más rey que el césar”. Y se lo entregó para que lo crucificaran. Jesús quedó en manos de los judíos y, cargado con la cruz, salió hacia el lugar llamado “la calavera”, en hebreo “Gólgota”.
(Fijándonos ahora en la cruz, no en la imagen del Cristo que hay en ella, sintiendo que Él soporta la pesada carga de nuestros pecados, podemos compartir qué sufrimientos concretos implica nuestro seguimiento, si estamos dispuestos a cargar con ellos. Hacemos un silencio y, después, se invita a todos a aceptar la cruz del Señor. Se van acercando de uno en uno los que lo deseen a la cruz que preside la celebración, la besan y a ellos se les impone una pequeña cruz preparada para tal fin).
Señor Jesús, enséñanos a llevar la cruz a tu lado, contigo y mirándote siempre. Enséñanos a amar siempre como tú has amado, a amar hasta que nos duela, a mantenernos firmes y fieles como tú, a dar la vida como tú. Enséñanos a resistir sin desfallecer en la dureza de este camino, y a renunciar a todo cuanto sea necesario para seguirte.
PADRE NUESTRO
Canto:
Octava estación:
El cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
En el camino del Calvario aparece un hombre que ayuda a Jesús a llevar la cruz. Le fuerzan a realizar este servicio, pero acaba realizando la experiencia de su vida, aquella por la que será recordado para siempre. Que no falten hoy también muchos hombres y mujeres que ayuden a Jesús en el camino de la cruz, entregando libre y generosamente su vida, a riesgo de perderla, por amor.
Evangelio: Lc. 23,25b-26
Pilato les entregó a Jesús para que hicieran con él lo que quisieran. Cuando lo conducían, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.
(Seguimos mirando a la cruz, y pensamos: ¿Cuando hacemos nosotros de Cirineo?… )Ayudamos a los demás a cargar con sus cruces?… ¿Nos complicamos la vida?… ¿Nos la tienen que cargar a la fuerza?…)
Gracias, Señor Jesús, por tantas personas que son capaces de ayudar a los demás, que trabajan por la justicia, amor, solidaridad, y entregan su vida por los demás; bendícelos y enséñanos a nosotros a actuar así. Que nunca nos falten cirineos que sean el apoyo en los momentos más duros y difíciles.
PADRE NUESTRO
Canto:
Novena estación:
Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Aquellas mujeres se han acercado a compadecer a Jesús. Pero él las ha invitado a llorar por ellas mismas y por el mundo, por la dureza y por el futuro de un mundo tan marcado por el mal, por la falta de amor, por tantas divisiones e insolidaridades. La compasión que les pide no es por él mismo, es por el mundo. Es la gran pena que El llevaba en su corazón.
Evangelio: Lc. 23,27-31
Lo seguía mucha gente del pueblo y mujeres, que se daban golpes de pecho y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque vienen días en los que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han amamantado. Entonces comenzarán a decir a las montañas: Caigan sobre nosotras, y a las colinas: Sepúltennos; porque si esto hacen al leño verde, ¿qué no harán al seco?”
(Miramos el rostro de Jesús, )Por qué lloramos nosotros?… ¿sentimos el dolor de los demás?… ¿o solo en nuestro?…)
Señor Jesús, pon tu mirada, pon tu amor, sobre nuestro mundo. Tanto egoísmo, tanta dureza de corazón, tanta riqueza que se desentiende del hambre y la pobreza. Mira, Señor nuestro mundo y transfórmalo con la sangre de tu cruz. Haznos sentir a nosotros tu misma compasión. Y que sea tan auténtica e intensa que en nosotros llegue a provocar una entrega verdadera.
PADRE NUESTRO
Canto:
Décima estación:
Jesús es crucificado
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Llegado a lo alto del Calvario, Jesús es tendido en el suelo, sobre la cruz, y a martillazos le taladran las manos y los pies con los clavos. El dolor es insoportable. El espectáculo es dantesco. La gran torpeza humana hace que se crucifique al amor. Pero el Amor crucificado va venciendo con su misma muerte al odio, al pecado, al mal, a la muerte… Sólo el Amor puede vencer el mal. Pero debe morir.
Evangelio: Mc. 15,22-27
Lo llevaron a un lugar llamado Gólgota (que significa “la calavera”). Le dieron vino mezclado con mirra, pero no lo bebió. Lo crucificaron y se repartieron a suertes sus vestidos, a ver qué se llevaría cada uno. Eran las nueva de la mañana cuando lo crucificaron. La inscripción con la causa de su condena decía: “El rey de los judíos”. Con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
(Clavamos en la cruz, junto con Jesús, todas nuestras cruces con los sufrimientos que significan. Podemos escribirlas en un papel y pegarlas en la cruz con el sentido de ofrecer con Jesús nuestros sufrimientos, para que El Padre realice con ellos su obra de salvación)
Cuando te clavan en la cruz, Señor Jesús, nos sentimos conmovidos por tus sufrimientos y, a la vez reafirmamos nuestra fe en ti. Haz que te sepamos reconocer en todos nuestros hermanos que padecen la pobreza, la enfermedad, el abandono; y que seamos para ellos mensajeros tuyos. Que aprendamos a dar nuestra vida, a perderla de veras, a sufrir por amor, a vivir esa aventura contigo, por ti y como tú.
PADRE NUESTRO
Canto:
Undécima estación:
Jesús promete su Reino al ladrón arrepentido
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Jesús en la cruz, prácticamente agonizante, pone todo su amor en aquel que se arrepiente de corazón y vuelve sus ojos a él. Jesús ofrece una ternura y comprensión definitivas, las de Dios. En todo momento El ofrece siempre una nueva oportunidad. Nunca está todo perdido para nadie. Sea como sea nuestra vida, Él nunca desprecia jamás a ninguno a los que tanto ha amado.
Evangelio: Lc 23,35.39-43
El pueblo estaba mirando. Las mismas autoridades se burlaban, diciendo: “Ha salvado a otros; que se salve a sí mismo si es el Mesías de Dios, el elegido”. Uno de los criminales crucificados le insultaba diciendo: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reprendió diciendo: “¿Ni siquiera temes a Dios tú que estás en el mismo suplicio? Nosotros estamos aquí en justicia, porque recibimos lo que merecen nuestras fechorías; pero éste no ha hecho nada malo”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey”. Y le contestó: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
(Miramos el rostro de Jesús, que ama hasta el final estando clavado en la cruz y repetimos en silencio cada uno de nosotros la oración de buen ladrón: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como Rey”)
Señor, te pedimos que nunca sintamos que no tenemos remedio, o que nos desprecias por nuestro pequeñez y pecado,… haznos atrevidos para que, estando en la peor de las situaciones, siempre levantemos una mirada hacia ti y recibamos el consuelo de que nos sigues invitando a seguirte hasta el triunfo final. Y cuando llegue la hora de nuestra muerte, nos recibas lleno de amor, en tu Reino, así como a toda la humanidad.
PADRE NUESTRO
Canto:
Duodécima estación:
Jesús colgado en la cruz, su madre y el discípulo
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Ante el Misterio de dolor que es la cruz, dos personas permanecen junto a Jesús: su madre y el discípulo amado. Formarán a partir de ahora una comunidad única, serán el modelo de la Iglesia. Contemplamos el dolor del Corazón de María. Contemplamos su nueva maternidad. Y queremos acogerla como el discípulo en nuestra vida como madre y maestra nuestra.
Evangelio: Jn. 19, 25-27
Estaban en pie junto a la cruz de Jesús su madre, María de Cleofás, hermana de su madre, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo preferido, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó con él.
(Miramos a la cruz, pensando que la madre de Jesús está junto a él. Podemos hacer un tiempo de jaculatorias improvisadas y espontáneas contemplando la fidelidad y el silencio generoso de María. A cada invocación repetimos: “Te recibimos en nuestra persona, María”).
Señor, clavado en la cruz, has querido dejarnos a María como madre en la fe. Mira tu Iglesia y haz que como María sea modelo de desprendimiento, misericordia y fidelidad al Espíritu. Que sea para todos los hombres portadora de tu Buena Noticia. Que Ella siga siendo la madre de muchos misioneros y misioneras que prolongan la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús por el mundo.
PADRE NUESTRO
Canto:
Decimotercera estación:
Jesús muere en la cruz
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Aquel viernes, en el Calvario, Jesús muere. Su vida entregada, es ya por siempre vida para todos los hombres. Muchos hombres y mujeres hoy, dan su vida, para que haya vida. Con el valor que Jesús les da, siguen el mismo camino que él, el de la cruz, para que el Reino de Dios llegue a todos los hombres. ¿Es el punto y final? ¿Será el fin del amor?
Evangelio: Mc. 15,33-37
Desde el mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde. Y hacia las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerte voz: “Eloí, Eloí, lemá sabaktani”, que quiere decir: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Miren llama a Elías”. Uno fue corriendo a buscar una esponja, la empapó en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber, diciendo: “Dejen, a ver si viene Elías a bajarlo”. Pero Jesús, lanzando un gran grito, expiró.
(Inclinamos la cabeza y cerramos los ojos, ante Jesús muerto por nosotros. Hacemos sencillamente un acto de adoración, que podemos realizarlo de rodillas…)
***
Señor Jesús, te adoramos y te bendecimos. Tú, con tu cruz redimiste el mundo. Señor Jesús, permanece siempre con nosotros, permanece siempre con todos los hombres y mujeres del mundo entero. Que tu muerte no sea inútil. Que aprendamos que sólo el grano arrojado y escondido en el suelo es el portador de nueva vida.
Padre Nuestro
Canto:
Decimocuarta estación:
Jesús es colocado en el sepulcro
-Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.
-Porque con tu cruz redimiste al mundo.
Jesús, muerto, es bajado de la cruz, y colocado en el sepulcro. Así comparte con todos los hombres, la tiniebla que parece invencible. Son momentos de desesperanza y tristeza; pero en aquellas mujeres que acompañaban a Jesús al sepulcro, había una llama de esperanza en su mirada, que les hacía creer que todo lo ocurrido no podía quedar por siempre sepultado por una losa de sepulcro.
Evangelio: Mc. 15,40-47
Había también unas mujeres mirando desde lejos. Entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, las cuales, cuando estaba Jesús en Galilea, lo acompañaban y lo servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. Al caer la tarde , como era la preparación de la pascua, es decir, la víspera del sábado, José de Arimatea, insigne miembro del tribunal supremo, que esperaba también el reino de Dios, se atrevió a ir a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiese muerto; llamó al oficial y le preguntó si había muerto ya. Al saberlo por el oficial, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavada en la roca. Luego hizo rodar una losa para cerrar el sepulcro. María Magdalena, María la madre de José estuvieron mirando dónde lo ponían.
(Miramos por última vez la cruz, sobre la que se coloca un lienzo blanco… Oramos en silencio… pedimos al Señor que nos haga entender el silencio de tu aparente ausencia en nuestra vida, la sequedad en la entrega, el sinsentido de la vocación… que es ocasión de fortaleza en la fe y preludio de vida)
Señor Jesús, salvador de todos los hombres, luz y esperanza nuestra. Haz que toda nuestra vida esté llena de la vida nueva que tú nos has alcanzado con tu muerte y tu resurrección. Haz que nada nos aparte de ti.
PADRE NUESTRO
Canto
FINAL
Terminemos nuestra contemplación del camino de Jesús con una afirmación de fe y de agradecimiento. La cruz de Jesús brilla sobre nosotros, la cruz de Jesús es luz y guía para la humanidad entera. La cruz de Jesús nos salva.
Canto: Victoria, tú reinarás.
Oremos:
Que tu bendición, Señor y Padre nuestro, descienda sobre nosotros con abundancia sobre este pueblo que ha contemplado el camino de la cruz de tu Hijo con la esperanza de su Santa resurrección.
Venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SÁBADO
ROSARIO: Por las vocaciones religiosas.
Primer misterio.
La encarnación del Hijo de Dios.
Por los religiosos educadores, para que a ejemplo de Cristo enseñen a sus alumnos a recurrir a Dios en la oración.
Segundo misterio.
La Visitación de la Sma. Virgen a su prima Santa Isabel
Pidamos a la Santísima virgen por los religiosos que se dedican al cuidado de los enfermos y ancianos, para que les enseñen a unir sus dolores a los de Cristo.
Tercer misterio.
El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén
Por los religiosos que trabajan en las parroquias y con los pobres en las zonas marginadas, para que hagan rendir sus capacidades físicas, humanas y espirituales, a favor de sus hermanos.
Cuarto misterio.
La Presentación de Nuestro Señor en el templo
Por los religiosos que se dedican a orientar a la juventud y niños, para que sepan ayudarles a discernir su opción vocacional del pueblo de Dios.
Quinto misterio.
El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Por los que se dedican a recibir y atender a los migrantes, para que sepan brindar acogida y apoyo fraterno a sus hermanos.
Padre nuestro….
Dios te salve María santísima hija de Dios padre, virgen Purísima antes del parto; en tus manos ponemos nuestra fe para que la ilumines; llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto; en tus manos ponemos nuestra esperanza para que la alientes; llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima, esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto; en tus manos ponemos nuestra caridad para que la inflames; llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima, templo, trono y sagrario de la Santísima trinidad; Virgen concebida en gracia, sin la culpa de pecado original.
Amen.
Dios te salve Reina y Madre de misericordia.
(NUEVAS LETANIAS A LA SANTISIMA VIRGEN)
Señor, ten piedad
Cristo ten piedad.
Señor ten piedad.
Santa Madre de Dios ruega por nosotros
Santa virgen de las Vírgenes
Hija predilecta del padre.
Madre de Cristo Rey.
Gloria del Espíritu Santo.
Virgen Hija de Sión.
Virgen pobre y humilde.
Virgen sencilla y obediente.
Esclava del Señor.
Colaboradora del redentor.
Llena de gracia.
Fuente de hermosura.
Conjunto de todas las virtudes.
Fruto escogido de la redención.
Discípula perfecta de Cristo.
Imagen Purísima de la iglesia.
Mujer vestida de sol.
Mujer coronada de estrellas.
Señora llena de benignidad.
Señora llena de clemencia.
Señora nuestra.
Alegría de Israel.
Esplendor de la iglesia.
Honor del género humano
Abogada de la gracia.
Dispensadora de la piedad.
Auxiliadora del pueblo de Dios.
Reina de la caridad.
Reina de la misericordia.
Reina de la paz.
Reina de los Ángeles.
Reina de los patriarcas.
Reina de los apóstoles.
Reina de los mártires.
Reina de los confesores.
Reina de las vírgenes.
Reina de todos los santos.
Reina concedida sin pecado original.
Reina asunta a los cielos.
Reina del mundo.
Reina del cielo.
Reina de los mexicanos.
DOMINGO
Semana de la JMVC
Hoy nos regocijamos y celebramos por la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Por muchos años, muchos hombres y mujeres han escogido vivir su vocación bautismal profesando los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Lo hacen uniéndose
a congregaciones religiosas, a una institución secular o con votos privados. Oremos por ellos y pidamos a Dios
que bendiga nuestra Iglesia llamando a otros a dedicar su vida a servirle.
Monición de entrada
Bienvenidos hermanos a ésta celebración Eucarística en la que agradeceremos a Dios por el Don de la Vida Consagrada regalo para la Iglesia. Pidamos de manera especial por la vida de tantos consagrados y consagradas que se ofrece a diario por la extensión del Reino de Dios para que su testimonio sea fermento de vocaciones consagradas.
1ª Lectura Is 6,1-2.3-8
En la primera lectura El señor se manifestó a Isaías, él se declara hombre de labios impuros, pero el señor tocando su boca retira su culpa y lo dispone para la misión a lo que Isaías responde “heme aquí envíame”.
2ª Lectura 1 Cor. 15,1-11
En la 2ª lectura escucharemos a Pablo que se une a los apóstoles para establecer el hecho de la resurrección de Jesús.
Evangelio Lc 5,1-11
En el Evangelio escucharemos la narración del llamado de los cuatro primeros discípulos, que después de su encuentro con Jesús son capaces de dejar las redes y convertirse en pescadores de hombres.
OFERTORIO
El compromiso compartido como Vida consagrada es plural en sus carismas, pero también en sus modos. Hoy en esta celebración queremos poner junto al pan y el vino la novedad y significado de las diferentes maneras de ser y estar en la Iglesia como Vida consagrada:
Una Vela: la oración intensa y comprometida hace de la Vida contemplativa una luz capaz de iluminar el mundo y transmitir paz y serenidad a los hombres. Aquí está su vela encendida.
Una sandalia: Las huellas esparcidas por el mundo de tantos hombres y mujeres consagrados, que luchan para que en el mundo reine la justicia y paz, indican un camino hacia Dios que nace del compromiso activo por la causa del reino. Aquí está su pie caminante.
Pan y Vino: la memoria vida del Evangelio, el seguimiento generoso de Jesús constituyen el desafío de la Vida consagrada. Su historia y su caminar necesitan la compañía y el apoyo de toda la comunidad cristiana para que la fidelidad a su vocación siga dando frutos. Por eso, junto al pan y el vino traemos la bendición y la tarea que ellos son para la Iglesia.
Flores Blancas: Signo de la castidad en los consagrados.
Anillo: Símbolo de la obediencia a Dios y a los hombres.
PRECES
Oremos a Jesucristo por todos los religiosos y religiosas del mundo
Mira Señor con bondad las necesidades y oraciones de tu pueblo, multiplica en el las vocaciones a la vida Religiosa, hazlos perseverar y ser fieles a tu amor. Por Cristo Nuestro Señor.
Oración por las Vocaciones
Oh Dios Santo,
Con un corazón lleno de gratitud,
te alabamos por tu amor y tu fidelidad.
Nos has mostrado la senda de la santidad
por medio de María y Jesús,
y muchos otros testigos fieles.
Continúas llamando a hombres y mujeres
para que dediquen su vida mediante los votos de
pobreza, castidad y obediencia.
Concédeles valor para que respondan
generosamente a tu llamado diciendo:
“¡Aquí estoy, envíame!”.
Con las bendiciones de tu Espíritu,
que con nuestra vida siempre
Proclamemos tu amor.
Amén.
ARQUIDIOCESIS
DE TUXTLA.
CHIAPAS, MEXICO.




