<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
		xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd"
	xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
>

<channel>
	<title>Arquidiócesis de Tuxtla &#187; Eco interior</title>
	<atom:link href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/category/eco-interior/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 May 2012 18:29:58 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-mx</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
	<copyright>Copyright © .: Arquidiócesis de Tuxtla :. 2010 </copyright>
	<managingEditor>webmaster@arquidiocesisdetuxtla.org.mx (Arquidiócesis de Tuxtla)</managingEditor>
	<webMaster>webmaster@arquidiocesisdetuxtla.org.mx (Arquidiócesis de Tuxtla)</webMaster>
	<ttl>1440</ttl>
	<image>
		<url>http://arquidiocesisdetuxtla.org/wp-content/themes/totustuus/images/pie_escudo.png</url>
		<title>Arquidiócesis de Tuxtla</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx</link>
		<width>144</width>
		<height>144</height>
	</image>
	<itunes:subtitle></itunes:subtitle>
	<itunes:summary>eslogan</itunes:summary>
	<itunes:keywords></itunes:keywords>
	<itunes:category text="Society &#38; Culture" />
	<itunes:author>Arquidiócesis de Tuxtla</itunes:author>
	<itunes:owner>
		<itunes:name>Arquidiócesis de Tuxtla</itunes:name>
		<itunes:email>webmaster@arquidiocesisdetuxtla.org.mx</itunes:email>
	</itunes:owner>
	<itunes:block>no</itunes:block>
	<itunes:explicit>no</itunes:explicit>
	<itunes:image href="http://arquidiocesisdetuxtla.org/wp-content/themes/totustuus/images/pie_escudo.png" />
		<item>
		<title>La amistad de la gran familia humana</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-amistad-de-la-gran-familia-humana</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-amistad-de-la-gran-familia-humana#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 May 2012 09:41:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=14531</guid>
		<description><![CDATA[La amistad de la gran familia humana “Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre” Jn 15, 11ss [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13961" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/04/MONS-Y-PRESBITERIO-copia.jpg"><img class="size-medium wp-image-13961  " title="MONS Y PRESBITERIO  - copia" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/04/MONS-Y-PRESBITERIO-copia-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Ustedes son mis amigos&quot; dice Jesús</p></div>
<p style="text-align: left;" align="center">La amistad de la gran familia humana</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><em>“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre”</em> Jn 15, 11ss</p>
<p style="text-align: left;" align="right">
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La amistad es un gran regalo que cada uno debe recibir. Los verdaderos amigos ayudan a crecer y madurar en muchos aspectos de la vida. Por eso, qué bueno sería que en la gran familia humana, pudiéramos experimentar al otro como amigo; no como enemigo o contrincante, alguien de quien me debo cuidar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los pueblos que viven en paz, experimentan la amistad. El principio primordial será la confianza, cuando hay confianza se puede andar adelante y se siente seguro, al contrario, sólo la zozobra y la envidia dañarán todo el tejido de las buenas relaciones, incluido el tejido social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otros principios importantes en la relación de amistad y  que ayuda al desarrollo de la misma, son la solidaridad y la subsidiaridad. Un amigo me ayuda pero me deja crecer. Ayuda al otro, pero permite que se acreciente en su potencial. Ese signo claro de respeto se ve cuando se entienden estos principios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa Benedicto XVI, en su encíclica caritas in veritate, nos ayuda a pensar en estos dos principios:<strong><em> “</em></strong><strong><em>El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa</em></strong><strong><em>, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado. Esta regla de carácter general se ha de tener muy en cuenta incluso cuando se afrontan los temas sobre las ayudas internacionales al desarrollo. Éstas, por encima de las intenciones de los donantes, pueden mantener a veces a un pueblo en un estado de dependencia, e incluso favorecer situaciones de dominio local y de explotación en el país que las recibe. Las ayudas económicas, para que lo sean de verdad, no deben perseguir otros fines. Han de ser concedidas implicando no sólo a los gobiernos de los países interesados, sino también a los agentes económicos locales y a los agentes culturales de la sociedad civil, incluidas las Iglesias locales. Los programas de ayuda han de adaptarse cada vez más a la forma de los programas integrados y compartidos desde la base” (58).</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En todas las relaciones humanas lo más importante son las personas. Si se olvida esto, entonces cualquier cosa que se haga será humillante. La amistad personal y social se sustenta en la dignidad humana: <strong><em>“En efecto, sigue siendo verdad que el recurso humano es el más valioso de los países en vías de desarrollo: éste es el auténtico capital que se ha de potenciar para asegurar a los países más pobres un futuro verdaderamente autónomo. Conviene recordar también que, en el campo económico, la ayuda principal que necesitan los países en vías de desarrollo es permitir y favorecer cada vez más el ingreso de sus productos en los mercados internacionales, posibilitando así su plena participación en la vida económica internacional. En el pasado, las ayudas han servido con demasiada frecuencia sólo para crear mercados marginales de los productos de esos países. Esto se debe muchas veces a una falta de verdadera demanda de estos productos: por tanto, es necesario ayudar a esos países a mejorar sus productos y a adaptarlos mejor a la demanda. Además, algunos han temido con frecuencia la competencia de las importaciones de productos, normalmente agrícolas, provenientes de los países económicamente pobres. Sin embargo, se ha de recordar que la posibilidad de comercializar dichos productos significa a menudo garantizar su supervivencia a corto o largo plazo. Un comercio internacional justo y equilibrado en el campo agrícola puede reportar beneficios a todos, tanto en la oferta como en la demanda. Por este motivo, no sólo es necesario orientar comercialmente esos productos, sino establecer reglas comerciales internacionales que los sostengan, y reforzar la financiación del desarrollo para hacer más productivas esas economías”.</em></strong> (58)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Qué bueno sería que todos descubriéramos el potencial de cada uno y lo respetáramos. Eso sería clave de madurez y de que somos capaces de fortalecer verdaderas relaciones humanas, como la amistad. Ya Jesús dirá que sólo quien ama de verdad puede dar la vida por el amigo. (Cfr. Jn 15), pero quien vive encerrado en su egoísmo ¿Cómo puede experimentar la amistad? ¿Cómo podría dar la vida por otra persona? La amistad grande se mide por la capacidad de entrega.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-amistad-de-la-gran-familia-humana/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El fruto de la subsidiaridad</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/el-fruto-de-la-subsidiaridad</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/el-fruto-de-la-subsidiaridad#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 May 2012 11:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=14355</guid>
		<description><![CDATA[El fruto de la subsidiaridad “La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos” Jn 15, 8 Mons. Rogelio Cabrera López &#160; Se puede aplicar a las relaciones humanas un principio de madurez que consiste en vivir la subsidiaridad como conducta permanente para hacer por los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_14356" class="wp-caption alignright" style="width: 220px"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/05/IMG290.jpg"><img class=" wp-image-14356" title="IMG290" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/05/IMG290-300x225.jpg" alt="" width="210" height="158" /></a><p class="wp-caption-text">Ordenación Presbiteral</p></div>
<p style="text-align: left;" align="center">El fruto de la subsidiaridad</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><em>“La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”</em> Jn 15, 8</p>
<p style="text-align: left;" align="right">
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se puede aplicar a las relaciones humanas un principio de madurez que consiste en vivir la subsidiaridad como conducta permanente para hacer por los demás unicamente aquello que ellos no pueden realizar por sí mismos, confiando siempre en sus capacidades.</p>
<p>Implica sobre todo responsabilidad ante las obligaciones que se tienen por justicia, pero si a ello le aplicamos la subsidiaridad, es decir, dar lo que me corresponde, y saber recibir de los demás lo que aportan para lograr las metas que fortalecen el bienestar comunitario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muchos se ven estancados ante las respuestas de los demás. Y, se vive un desencanto, porque se espera que los demás actúen con la misma responsabilidad. Es necesaria mucha paciencia y tolerancia con los demás porque no todos tienen las mismas virtudes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El subsidio, solo es un elemento, no es todo. Es saber recibir, lo que el otro puede compartir y aportar. Pero que implica mi propia disponibilidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in veritate, nos dice que: <strong><em>“</em></strong><strong><em> El diálogo fecundo entre fe y razón hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el ámbito social y es el marco más apropiado para promover la colaboración fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad. Los Padres conciliares afirmaban en la Constitución pastoral </em></strong><strong><em><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html">Gaudium et spes</a></em></strong><strong><em>: «Según la opinión casi unánime de creyentes y no creyentes, todo lo que existe en la tierra debe ordenarse al hombre como su centro y su culminación». Para los creyentes, el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ahí nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador. Sin duda, el principio de subsidiaridad, expresión de la inalienable libertad, es una manifestación particular de la caridad y criterio guía para la colaboración fraterna de creyentes y no creyentes. La subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona, a través de la autonomía de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por sí mismos, implicando siempre una finalidad emancipadora, porque favorece la libertad y la participación a la hora de asumir responsabilidades&#8221; (57).</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p>La ayuda a los demás  debe dignificarlos  porque algunas limosnas humillan y lastiman a quienes  las reciben<strong><em>: &#8220;La subsidiaridad respeta la dignidad de la persona, en la que ve un sujeto siempre capaz de dar algo a los otros. La subsidiaridad, al reconocer que la reciprocidad forma parte de la constitución íntima del ser humano, es el antídoto más eficaz contra cualquier forma de asistencialismo paternalista. Ella puede dar razón tanto de la múltiple articulación de los niveles y, por ello, de la pluralidad de los sujetos, como de su coordinación. Por tanto, es un principio particularmente adecuado para gobernar la globalización y orientarla hacia un verdadero desarrollo humano. Para no abrir la puerta a un peligroso poder universal de tipo monocrático, el gobierno de la globalización debe ser de tipo subsidiario, articulado en múltiples niveles y planos diversos, que colaboren recíprocamente. La globalización necesita ciertamente una autoridad, en cuanto plantea el problema de la consecución de un bien común global; sin embargo, dicha autoridad deberá estar organizada de modo subsidiario y con división de poderes, tanto para no herir la libertad como para resultar concretamente eficaz.</em></strong> (57)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El subsidio bien aplicado permite que las autoridades y los pueblos, puedan encontrar elementos para el desarrollo. Cuando los gobiernos aportan lo que se debe y la ciudadanía lo aprovecha, se puede tener la armonía de la justicia y la responsabilidad como frutos verdaderos del subsidio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nadie hará lo que me toca, pero puedo permitir que otros participen e invitar para que se fortalezcan las relaciones y las convivencia entre todos.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/el-fruto-de-la-subsidiaridad/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Recordar que pertenecemos a la gran familia humana</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/recordar-que-pertenecemos-a-la-gran-familia-humana</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/recordar-que-pertenecemos-a-la-gran-familia-humana#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 May 2012 14:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=14239</guid>
		<description><![CDATA[Recordar que pertenecemos a la gran familia humana “Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor” Jn 10, 11-18 Mons. Rogelio Cabrera López El tema que nos aborda en este momento, es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_14240" class="wp-caption alignright" style="width: 220px"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/05/DSC05328-copia.jpg"><img class=" wp-image-14240" title="DSC05328 - copia" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/05/DSC05328-copia-300x225.jpg" alt="" width="210" height="158" /></a><p class="wp-caption-text">Los joyonaqueros tradición zoque</p></div>
<p>Recordar que pertenecemos a la gran familia humana</p>
<p><em>“Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”</em> Jn 10, 11-18</p>
<p align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>El tema que nos aborda en este momento, es netamente el de la tolerancia y el respeto. Por eso, debemos recordar que pertenecemos a la gran familia humana. Para los creyentes es todavía más profundo, porque somos hijos de Dios, por tanto, hermanos.</p>
<p>Jesús nos recuerda que es el Buen Pastor y busca a sus ovejas, aclara que no todas sus ovejas están unidas, que están en otros rediles, pero que también ellas son partícipes de sus gracias; por ende, no podemos despreciarlas ni sentirnos despreciados.</p>
<p>Es el contexto cultural y religioso, el que más necesita ser reflexionado y fundamentado, en el principio de igualdad y de respeto.</p>
<p>El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in veritate, nos recuerda este principio de respeto y libertad<strong><em>: “</em></strong><strong><em>La revelación cristiana sobre la unidad del género humano presupone una interpretación metafísica del humanum, en la que la relacionalidad es elemento esencial. También otras culturas y otras religiones enseñan la fraternidad y la paz y, por tanto, son de gran importancia para el desarrollo humano integral. Sin embargo, no faltan actitudes religiosas y culturales en las que no se asume plenamente el principio del amor y de la verdad, terminando así por frenar el verdadero desarrollo humano e incluso por impedirlo. El mundo de hoy está siendo atravesado por algunas culturas de trasfondo religioso, que no llevan al hombre a la comunión, sino que lo aíslan en la búsqueda del bienestar individual, limitándose a gratificar las expectativas psicológicas. También una cierta proliferación de itinerarios religiosos de pequeños grupos, e incluso de personas individuales, así como el sincretismo religioso, pueden ser factores de dispersión y de falta de compromiso. Un posible efecto negativo del proceso de globalización es la tendencia a favorecer dicho sincretismo, alimentando formas de «religión» que alejan a las personas unas de otras, en vez de hacer que se encuentren, y las apartan de la realidad. Al mismo tiempo, persisten a veces parcelas culturales y religiosas que encasillan la sociedad en castas sociales estáticas, en creencias mágicas que no respetan la dignidad de la persona, en actitudes de sumisión a fuerzas ocultas. En esos contextos, el amor y la verdad encuentran dificultad para afianzarse, perjudicando el auténtico desarrollo”.</em></strong> (55)</p>
<p>No puede, ni debe ser la religión la que nos separe tanto. Pero seamos realistas en algunas circunstancias, esta división no es netamente problema religioso o de credo, sino está impregnado de otros bagajes e intereses.</p>
<p>El Papa sigue diciendo: <strong><em>“</em></strong><strong><em>Por este motivo, aunque es verdad que, por un lado, el desarrollo necesita de las religiones y de las culturas de los diversos pueblos, por otro lado, sigue siendo verdad también que es necesario un adecuado discernimiento. La libertad religiosa no significa indiferentismo religioso y no comporta que todas las religiones sean iguales. El discernimiento sobre la contribución de las culturas y de las religiones es necesario para la construcción de la comunidad social en el respeto del bien común, sobre todo para quien ejerce el poder político. Dicho discernimiento deberá basarse en el criterio de la caridad y de la verdad. Puesto que está en juego el desarrollo de las personas y de los pueblos, tendrá en cuenta la posibilidad de emancipación y de inclusión en la óptica de una comunidad humana verdaderamente universal. El criterio para evaluar las culturas y las religiones es también «todo el hombre y todos los hombres». El cristianismo, religión del «Dios que tiene un rostro humano, lleva en sí mismo un criterio similar. </em></strong>(ibid)</p>
<p>Una religión que divide o promueve rencores pierde se esencia. La religión está al servicio de Dios y de las personas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/recordar-que-pertenecemos-a-la-gran-familia-humana/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hacer el bien a la comunidad</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/hacer-el-bien-a-la-comunidad</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/hacer-el-bien-a-la-comunidad#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 03:13:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=14123</guid>
		<description><![CDATA[Hacer el bien a la comunidad “Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan” Lc 24, 35 Mons. Rogelio Cabrera López En toda la Iglesia de Cristo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><span style="font-family: Calibri;"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Mons-Rogelio-Cabrera-6.jpg"><img class="alignright  wp-image-13282" title="Mons Rogelio Cabrera  (6)" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Mons-Rogelio-Cabrera-6-300x225.jpg" alt="" width="210" height="158" /></a>Hacer el bien a la comunidad</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;"><em>“Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”</em> Lc 24, 35</span></span></p>
<p style="text-align: left;" align="right"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Mons. Rogelio Cabrera López</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">En toda la Iglesia de Cristo, se viven estos días de pascua, que nos refieren al cumplimiento de Jesús de vencer a la muerte para que en él tengamos vida en abundancia.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Esta vida que Jesús nos da, no se limita a vivirla de manera individualista, sino que, está fuertemente marcada por el carácter comunitario. Es la comunidad, donde Jesús se manifiesta y actúa y es con los demás que la vida llega a plenitud.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">No es mera casualidad. Con toda razón se ha insistido en la riqueza de la vida en comunión; patentizada en la unidad y en la paz.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Si pertenecemos a una comunidad, donde tomamos nuestros elementos de fuerza, y pienso en la familia, en los ambientes escolares, laborales, en los ambientes eclesiales, etc., no puede actuarse de manera contraria a la unidad y comunidad.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Debemos buscar hacer el bien en todo momento. Pues de ese bien, podemos conseguir grandes cosas, en pro de nuestra propia situación. El Papa Benedicto XVI, lo ha reflexionado profundamente en su encíclica Caritas in veritate: <strong><em>“</em></strong><strong><em>El tema del desarrollo coincide con el de la inclusión relacional de todas las personas y de todos los pueblos en la única comunidad de la familia humana, que se construye en la solidaridad sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz. Esta perspectiva se ve iluminada de manera decisiva por la relación entre las Personas de la Trinidad en la única Sustancia divina. La Trinidad es absoluta unidad, en cuanto las tres Personas divinas son relacionalidad pura. La transparencia recíproca entre las Personas divinas es plena y el vínculo de una con otra total, porque constituyen una absoluta unidad y unicidad. Dios nos quiere también asociar a esa realidad de comunión: «para que sean uno, como nosotros somos uno» (Jn 17,22). La Iglesia es signo e instrumento de esta unidad. También las relaciones entre los hombres a lo largo de la historia se han beneficiado de la referencia a este Modelo divino. En particular, a la luz del misterio revelado de la Trinidad, se comprende que la verdadera apertura no significa dispersión centrífuga, sino compenetración profunda. Esto se manifiesta también en las experiencias humanas comunes del amor y de la verdad. Como el amor sacramental une a los esposos espiritualmente en «una sola carne» (Gn 2,24; Mt 19,5; Ef 5,31), y de dos que eran hace de ellos una unidad relacional y real, de manera análoga la verdad une los espíritus entre sí y los hace pensar al unísono, atrayéndolos y uniéndolos en ella.</em></strong> (54)</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">El Papa, nos invita a reconocer la riqueza de la comunidad, recurriendo inclusive a su fundamento más profundo, que es precisamente que Dios vive en comunión; en la Trinidad, y si Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, quiere decir que no podemos actuar contrariamente, porque seríamos presas del egoísmo y de la frustración.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Además debemos reconocer, que precisamente en la comunidad podemos acrecentar nuestras virtudes y valores, porque ahí se ejercita todo aquello bueno que somos.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">No escatimemos todo aquel bien que podemos hacer para que nuestra comunidad se fortalezca. Especialmente nuestras familias.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Los obispos de México, reunidos en nuestra asamblea, hemos reflexionado sobre la riqueza de la comunidad natural de la familia: “<strong><em>En nuestra sociedad urge la presencia de la familia cristiana, como lo ha mencionado el Papa Benedicto XVI. La secularización la está llevando a marginar a Dios y a su misma desintegración. Se absolutiza la libertad sin compromiso, sin la búsqueda de la verdad, y se cultiva como ideal el bienestar individual a través del consumo de bienes materiales y experiencias efímeras, descuidando la calidad de las relaciones personales y la búsqueda de los valores humanos más profundos. El amor se reduce a una emoción sentimental y a la satisfacción de impulsos instintivos, sin esforzarse por construir vínculos duraderos de pertenencia recíproca</em></strong>”.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Nuestras familias y cada uno, merece vivir en el bien. Pero ello, como todas las virtudes, requieren esfuerzo y dedicación. Solamente en la comunidad y en la familia aprendemos a hacer el bien.</span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/hacer-el-bien-a-la-comunidad/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>No podemos seguir crucificando la dignidad humana</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/no-podemos-seguir-crucificando-la-dignidad-humana</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/no-podemos-seguir-crucificando-la-dignidad-humana#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Apr 2012 04:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Eco Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13770</guid>
		<description><![CDATA[No podemos seguir crucificando la dignidad humana &#160; “Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: ‘El rey de los judíos’. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: ‘fue contado entre los malhechores’”.  Mc [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13771" class="wp-caption alignright" style="width: 220px"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/04/CRISTO-DE-CHIAPAS.jpg"><img class=" wp-image-13771 " title="CRISTO DE CHIAPAS" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/04/CRISTO-DE-CHIAPAS-300x399.jpg" alt="" width="210" height="279" /></a><p class="wp-caption-text">Glorioso Cristo de Chiapas</p></div>
<p style="text-align: left;" align="center">No podemos seguir crucificando la dignidad humana</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: ‘El rey de los judíos’. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: ‘fue contado entre los malhechores’”.</em>  Mc 14, 1ss</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estos días que conocemos como “Semana Santa”, para los que tenemos fe, es la oportunidad de reflexionar y agradecer, el que Dios, nos haya amado tanto que se ha hecho uno con nosotros y se humilló hasta la cruz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En este sentido nos permite darnos cuenta que seguimos crucificando a cada hombre y a cada mujer, cuando no se le respeta su dignidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jesús fue crucificado y lo creemos que para nuestra redención, sin embargo, se hicieron patente la corrupción, el engaño y la injusticia; además de la envidia y la cobardía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hemos recibido la visita del Papa Benedicto XVI en tierras mexicanas. Es triste y da vergüenza, que presentemos a un país lacerado por la violencia y la corrupción; eso significa que seguimos actuando injustamente y crucificando a tantos inocentes, aun en nombre de la ley.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En su encíclica Caritas in veritate nos ha recordado la grave responsabilidad que tenemos de actuar conforme a la fe y a la buena voluntad y recuerda a la Iglesia y, en ella, a todos que se: <strong><em>“</em></strong><strong><em>debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que exista una especie de ecología del hombre bien entendida. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: cuando se respeta la «ecología humana» en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia. Así como las virtudes humanas están interrelacionadas, de modo que el debilitamiento de una pone en peligro también a las otras, así también el sistema ecológico se apoya en un proyecto que abarca tanto la sana convivencia social como la buena relación con la naturaleza”.</em></strong> (51)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa va mucho más allá todavía cuando nos exhorta a respetar la vida en todo momento. “<strong><em>Para salvaguardar la naturaleza no basta intervenir con incentivos o desincentivos económicos, y ni siquiera basta con una instrucción adecuada. Éstos son instrumentos importantes, pero el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental. Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y daña a la sociedad”.</em></strong> (ibid)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estos días santos nos recuerdan con profundidad que son el amor y la verdad, las que deben regir el actuar del ser humano, cuando falta alguna de ellas, todo se derrumba. Cuando no somos capaces de respetar la dignidad del otro, significa que no nos respetamos ni a nosotros mismos, ¿qué podemos esperar, entonces?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>“La verdad, y el amor que ella desvela, no se pueden producir, sólo se pueden acoger. Su última fuente no es, ni puede ser, el hombre, sino Dios, o sea Aquel que es Verdad y Amor. Este principio es muy importante para la sociedad y para el desarrollo, en cuanto que ni la Verdad ni el Amor pueden ser sólo productos humanos; la vocación misma al desarrollo de las personas y de los pueblos no se fundamenta en una simple deliberación humana, sino que está inscrita en un plano que nos precede y que para todos nosotros es un deber que ha de ser acogido libremente. Lo que nos precede y constituye —el Amor y la Verdad subsistentes— nos indica qué es el bien y en qué consiste nuestra felicidad. Nos señala así el camino hacia el verdadero desarrollo”.</em></strong> (52)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/no-podemos-seguir-crucificando-la-dignidad-humana/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La falta de solidaridad es una condena para el hombre</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-falta-de-solidaridad-es-una-condena-para-el-hombre</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-falta-de-solidaridad-es-una-condena-para-el-hombre#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 07:06:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Eco Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13425</guid>
		<description><![CDATA[La falta de solidaridad es una condena para el hombre “La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3, 20-21). Mons. Rogelio Cabrera López &#160; Hemos sido creados para convivir en comunión, es decir, en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13426" class="wp-caption alignright" style="width: 220px"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Ordenacion-presbiteral.jpg"><img class=" wp-image-13426 " title="Ordenacion presbiteral" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Ordenacion-presbiteral-300x225.jpg" alt="" width="210" height="158" /></a><p class="wp-caption-text">Creados para convivir en comunión</p></div>
<p style="text-align: left;" align="center">La falta de solidaridad es una condena para el hombre</p>
<p style="text-align: left;"><em>“La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas”</em> (Jn 3, 20-21).</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hemos sido creados para convivir en comunión, es decir, en la vivencia de una comunidad. No podemos encerrarnos en la solitariedad. Esta es la razón por la que no podemos vivir en el egoísmo, ni en la indiferencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La vivencia de la solidaridad, la cual, hemos remarcado varias veces, es la oportunidad para crear vínculos de desarrollo social y personal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si quisiéramos entender la condenación, no sería otra cosa que rechazar el amor de Dios y todo lo que él ha creado. Sería despreciar sus mandamientos que se resumen en el amor verdadero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in Veritate, nos ha recordado que la cerrazón y el egoísmo, a la escala que sea, produce mal y oscuridad. Este egoísmo se patentiza en el acumulamiento desmedido, y en la mala administración de los recursos naturales:<strong><em>“</em></strong><strong><em>El acaparamiento por parte de algunos estados, grupos de poder y empresas de recursos energéticos no renovables, es un grave obstáculo para el desarrollo de los países pobres. Éstos no tienen medios económicos ni para acceder a las fuentes energéticas no renovables ya existentes ni para financiar la búsqueda de fuentes nuevas y alternativas. La acumulación de recursos naturales, que en muchos casos se encuentran precisamente en países pobres, causa explotación y conflictos frecuentes entre las naciones y en su interior. Dichos conflictos se producen con frecuencia precisamente en el territorio de esos países, con graves consecuencias de muertes, destrucción y mayor degradación aún. La comunidad internacional tiene el deber imprescindible de encontrar los modos institucionales para ordenar el aprovechamiento de los recursos no renovables, con la participación también de los países pobres, y planificar así conjuntamente el futuro”. </em></strong> (49)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así como Dios no nos condena a nosotros, tampoco, debemos condenar. La naturaleza como parte de la creación y expresión del amor de Dios, no podemos condenarla a la destrucción. La solidaridad, nos compromete a dar buen uso a todo. Especialmente, pensando que este mundo es la herencia que estamos dejando y que estamos viviendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa, nos hace reflexionar sobre el rubro y en el cuidado de los recursos: <strong><em>En este sentido, hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y países altamente industrializados. Las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben disminuir el propio gasto energético, bien porque las actividades manufactureras evolucionan, bien porque entre sus ciudadanos se difunde una mayor sensibilidad ecológica. Además, se debe añadir que hoy se puede mejorar la eficacia energética y al mismo tiempo progresar en la búsqueda de energías alternativas. Pero es también necesaria una redistribución planetaria de los recursos energéticos, de manera que también los países que no los tienen puedan acceder a ellos. Su destino no puede dejarse en manos del primero que llega o depender de la lógica del más fuerte. Se trata de problemas relevantes que, para ser afrontados de manera adecuada, requieren por parte de todos una responsable toma de conciencia de las consecuencias que afectarán a las nuevas generaciones, y sobre todo a los numerosos jóvenes que viven en los pueblos pobres, los cuales «reclaman tener su parte activa en la construcción de un mundo mejor» </em></strong> (ibid)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este reclamo de los jóvenes se traduce en compromiso solidario por el cuidado de todo. Son los jóvenes quienes se atreven a proponer elementos importantes de desarrollo. En efecto,  los jóvenes asumen ahora mayores responsabilidades en la administración del mundo. Así, esperamos que se crezca en mayor solidaridad y compromiso.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/la-falta-de-solidaridad-es-una-condena-para-el-hombre/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La armonía entre el hombre y la naturaleza</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/la-armonia-entre-el-hombre-y-la-naturaleza</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/la-armonia-entre-el-hombre-y-la-naturaleza#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 12:19:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Escritos]]></category>
		<category><![CDATA[Eco Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13383</guid>
		<description><![CDATA[La armonía entre el hombre y la naturaleza “No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre” (Ex 20, 1-17). Mons. Rogelio Cabrera López La armonía es la virtud que puede engendrar la paz y el amor. Quien se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/sumidero01.jpg"><img class="alignright  wp-image-13388" title="sumidero01" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/sumidero01-300x192.jpg" alt="" width="240" height="154" /></a>La armonía entre el hombre y la naturaleza</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><strong><em>“No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre”</em></strong> (Ex 20, 1-17).</p>
<p style="text-align: left;" align="right">
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>La armonía es la virtud que puede engendrar la paz y el amor. Quien se dispone a realizar lo que le corresponde en el momento y lugar adecuados, pone los cimientos de un verdadero desarrollo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde la fe, esta armonía se vio quebrantada desde que el hombre perdió la comunicación con Dios, con el mismo hombre y con la naturaleza. El pecado de desobediencia, marcó  las relaciones y vinculaciones con el  desconcierto y la desarmonía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estamos invitados a configurarnos a Cristo, y establecer relaciones de armonía entre Dios y el hombre. Pero no podemos oponernos a la voluntad de Dios ni a su creación que nos habla constantemente de su amor. También las relaciones con la naturaleza determinan el modo de vinculación con Dios y con el prójimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa Benedicto  XVI nos ha recordado lo importante y necesario que es fortalecer las relaciones armónicamente, con todos y con la naturaleza, sin sobre poner una a la otra: <strong><em>El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.</em> </strong>(48)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Papa nos recuerda que la naturaleza es un proyecto de amor de Dios y que no podemos, por nuestro egoísmo y cerrazón olvidar que debemos establecer nuestra misión de administradores de la creación: “<strong><em>La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad</em></strong><strong><em>. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su amor a la humanidad. Está destinada a encontrar la «plenitud» en Cristo al final de los tiempos (cf. Ef 1,9-10; Col 1,19-20). También ella, por tanto, es una «vocación»</em></strong><strong><em><span style="text-decoration: underline;">. </span></em></strong><strong><em>La naturaleza está a nuestra disposición no como un «montón de desechos esparcidos al azar», sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para «guardarla y cultivarla» (cf. Gn 2,15)”.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El ser humano es lo más importante y desde él el mundo tiene sentido. La vinculación Dios, hombre y naturaleza son inseparables: “<strong><em>Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como más importante que la persona humana misma. Esta postura conduce a actitudes neopaganas o de nuevo panteísmo: la salvación del hombre no puede venir únicamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista.  Por otra parte, también es necesario refutar la posición contraria, que mira a su completa tecnificación, porque el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una «gramática» que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario Hoy, muchos perjuicios al desarrollo provienen en realidad de estas maneras de pensar distorsionadas. Reducir completamente la naturaleza a un conjunto de simples datos fácticos acaba siendo fuente de violencia para con el ambiente, provocando además conductas que no respetan la naturaleza del hombre mismo. Ésta, en cuanto se compone no sólo de materia, sino también de espíritu, y por tanto rica de significados y fines trascendentes, tiene un carácter normativo incluso para la cultura. El hombre interpreta y modela el ambiente natural mediante la cultura, la cual es orientada a su vez por la libertad responsable, atenta a los dictámenes de la ley moral. Por tanto, los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones sucesivas, sino que han de caracterizarse por la solidaridad y la justicia intergeneracional, teniendo en cuenta múltiples aspectos, como el ecológico, el jurídico, el económico, el político y el cultural”(Ibid).</em></strong></p>
<p>Precisamente el tiempo de cuaresma es un tiempo de reconciliación, ¡qué mejor que hacerlo también en nuestro entorno!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/la-armonia-entre-el-hombre-y-la-naturaleza/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cada persona tiene un gran potencial</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/cada-persona-tiene-un-gran-potencial</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/cada-persona-tiene-un-gran-potencial#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Mar 2012 14:44:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Eco Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13281</guid>
		<description><![CDATA[Cada persona tiene un gran potencial “Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo amado; escúchenlo’. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús que estaba solo con ellos”. Mc 9, 2-10 Mons. Rogelio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Mons-Rogelio-Cabrera-6.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-13282" title="Mons Rogelio Cabrera  (6)" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2012/03/Mons-Rogelio-Cabrera-6-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Cada persona tiene un gran potencial</p>
<p style="text-align: left;"><em>“<strong>Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo amado; escúchenlo’. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús que estaba solo con ell</strong>os”.</em> Mc 9, 2-10</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>El tema de la persona, tiene mucha acepciones y formas de interpretar. Ha sido un tema desarrollado desde la filosofía y desde la teología, así como  la psicología, la sociología. Cada asignatura tiene su objeto formal para interpretar y aplicar.</p>
<p>Quiero subrayar lo que hace específicamente a una persona, como sujeto, es decir, como hombre y mujer.</p>
<p>Desde la fe, la persona asume su grandeza por ser hijos hija de Dios. Y de el se desprenden diversas relaciones entre ellas. La principal relación es la de hermandad.</p>
<p>La persona debe permanecer en su identidad ante la sociedad, porque es única e irrepetible. Cada ser humano tiene una grave responsabilidad en la sociedad, de tal manera que si no hace lo que le  toca nadie más lo hará, por lo menos, no como le corresponde hacerlo.</p>
<p>Por esta razón, todos aquellos elementos que encierran trabajar y acrecentar a la persona deben ser ponderados y además, ayudar para que el potencial de cada persona se desarrolle. Todo debe contribuir a su bien.</p>
<p>El Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate ha escrito haciendo alusión al desarrollo de la persona: <strong>“</strong><strong>En las <em>iniciativas para el desarrollo</em> debe quedar a salvo el principio de la <em>centralidad de la persona humana</em>, que es quien debe asumirse en primer lugar el deber del desarrollo. Lo que interesa principalmente es la mejora de las condiciones de vida de las personas concretas de una cierta región, para que puedan satisfacer aquellos deberes que la indigencia no les permite observar actualmente. La preocupación nunca puede ser una actitud abstracta. Los programas de desarrollo, para poder adaptarse a las situaciones concretas, han de ser flexibles; y las personas que se beneficien deben implicarse directamente en su planificación y convertirse en protagonistas de su realización. También es necesario aplicar los criterios de progresión y acompañamiento —incluido el seguimiento de los resultados—, porque no hay recetas universalmente válidas. Mucho depende de la gestión concreta de las intervenciones. «Constructores de su propio desarrollo, los pueblos son los primeros responsables de él. Pero no lo realizarán en el aislamiento». Hoy, con la consolidación del proceso de progresiva integración del planeta, esta exhortación de Pablo VI es más válida todavía” (46). </strong></p>
<p>Hoy son muchos los que exigen inclusión pero ésta debe ser sobre todo la que tienen que ver con la dignificación de la persona y su libertad para decidir lo que es mejor para cada quien y para cada pueblo<strong>:&#8221;Las dinámicas de inclusión no tienen nada de mecánico. Las soluciones se han de ajustar a la vida de los pueblos y de las personas concretas, basándose en una valoración prudencial de cada situación. Al lado de los macroproyectos son necesarios los microproyectos y, sobre todo, es necesaria la movilización efectiva de todos los sujetos de la sociedad civil, tanto de las personas jurídicas como de las personas físicas. </strong>(Ibid).</p>
<p>Inclusive, aunque el Papa, lo trata desde el aspecto de reconocer la iniciativa laboral y de economía, afirma que es necesario que ante todo se dé la cooperación en todos los niveles. Solo de esta manera podremos lograr el desarrollo</p>
<p><strong>“La <em>cooperación internacional</em> necesita personas que participen en el proceso del desarrollo económico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompañamiento, la formación y el respeto. Desde este punto de vista, los propios organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos. A veces, el destinatario de las ayudas resulta útil para quien lo ayuda y, así, los pobres sirven para mantener costosos organismos burocráticos, que destinan a la propia conservación un porcentaje demasiado elevado de esos recursos que deberían ser destinados al desarrollo. A este respecto, cabría desear que los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales se esforzaran por una transparencia total, informando a los donantes y a la opinión pública sobre la proporción de los fondos recibidos que se destina a programas de cooperación, sobre el verdadero contenido de dichos programas y, en fin, sobre la distribución de los gastos de la institución misma”. </strong>(ibid)</p>
<p>El potencial de las personas y de los pueblos tiene que ser promovido, acompañado y dignificado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/cada-persona-tiene-un-gran-potencial/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dejarnos impulsar por una ética verdadera</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/dejarnos-impulsar-por-una-etica-verdadera</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/dejarnos-impulsar-por-una-etica-verdadera#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 28 Feb 2012 12:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Eco Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13207</guid>
		<description><![CDATA[Dejarnos impulsar por una ética verdadera “En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció  cuarenta días y fue tentado por Satanás”. Mc 1,12 Mons. Rogelio Cabrera López Vivimos tiempos en los que con mucha facilidad nos dejamos llevar por las corrientes que se van presentando y que nos confunden. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2011/07/eco.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9718" title="eco" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2011/07/eco-300x122.jpg" alt="" width="300" height="122" /></a>Dejarnos impulsar por una ética verdadera</p>
<p><em>“En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció  cuarenta días y fue tentado por Satanás”.</em> Mc 1,12<br />
Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>Vivimos tiempos en los que con mucha facilidad nos dejamos llevar por las corrientes que se van presentando y que nos confunden. Las ideologías se van impregnando de sofismas que, en apariencia de verdad nos hace actuar en contra de la ética verdadera.</p>
<p>Hemos perdido conciencia de la balanza ética, pues, la norma de moralidad se ha convertido en lo que todos hacen “normalmente”.</p>
<p>Falta retomar mucho el sentido ético y dejarnos llevar por ese impulso de hacer el bien. Si pensamos un momento en la situación económica, ese desequilibrio, es respuesta a la falta de  una ética económica.</p>
<p>El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in Veritate, trata ampliamente el tema de la ética económica, pues, es una de las tentaciones más grandes que tenemos. El Papa dice: <strong><em>“</em></strong><strong><em>Responder a las exigencias morales más profundas de la persona tiene también importantes efectos beneficiosos en el plano económico. En efecto, la economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona. Hoy se habla mucho de ética en el campo económico, bancario y empresarial. Surgen centros de estudio y programas formativos de business ethics; se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones éticas, siguiendo la línea del movimiento de ideas nacido en torno a la responsabilidad social de la empresa. Los bancos proponen cuentas y fondos de inversión llamados «éticos». Se desarrolla una «finanza ética», sobre todo mediante el microcrédito y, más en general, la microfinanciación. Dichos procesos son apreciados y merecen un amplio apoyo. Sus efectos positivos llegan incluso a las áreas menos desarrolladas de la tierra. Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de discernimiento válido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo «ético» que, usado de manera genérica, puede abarcar también contenidos completamente distintos, hasta el punto de hacer pasar por éticas decisiones y opciones contrarias a la justicia y al verdadero bien del hombre. </em></strong> (45)</p>
<p>La tentación de la riqueza nos ciega para no atender las necesidades de los demás. Se deja de ver al otro como alguien, para reducirlo en algo. De tal manera que vale si produce: <strong><em>En efecto, mucho depende del sistema moral de referencia. Sobre este aspecto, la doctrina social de la Iglesia ofrece una aportación específica, que se funda en la creación del hombre «a imagen de Dios» (Gn 1,27), algo que comporta la inviolable dignidad de la persona humana, así como el valor trascendente de las normas morales naturales. Una ética económica que prescinda de estos dos pilares correría el peligro de perder inevitablemente su propio significado y prestarse así a ser instrumentalizada; más concretamente, correría el riesgo de amoldarse a los sistemas económico-financieros existentes, en vez de corregir sus disfunciones. Además, podría acabar incluso justificando la financiación de proyectos no éticos. Es necesario, pues, no recurrir a la palabra «ética» de una manera ideológicamente discriminatoria, dando a entender que no serían éticas las iniciativas no etiquetadas formalmente con esa cualificación. Conviene esforzarse —la observación aquí es esencial— no sólo para que surjan sectores o segmentos «éticos» de la economía o de las finanzas, sino para que toda la economía y las finanzas sean éticas y lo sean no por una etiqueta externa, sino por el respeto de exigencias intrínsecas de su propia naturaleza. A este respecto, la doctrina social de la Iglesia habla con claridad, recordando que la economía, en todas sus ramas, es un sector de la actividad humana.</em></strong> (ibid).</p>
<p>Ojalá que nos dejemos llevar por un verdadero espíritu de justicia y de verdad. Haciendo a un lado los intereses mezquinos. Reconocer que el espíritu de Dios nos guiará para un verdadero desarrollo integral.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/dejarnos-impulsar-por-una-etica-verdadera/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Superar los obstáculos para valorar lo bueno</title>
		<link>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/superar-los-obstaculos-para-valorar-lo-bueno</link>
		<comments>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/superar-los-obstaculos-para-valorar-lo-bueno#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 22 Feb 2012 12:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelina Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eco interior]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rogelio Cabrera L.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/?p=13069</guid>
		<description><![CDATA[Superar los obstáculos para valorar lo bueno “Mientras, Jesús, enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla” (Mc [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><a href="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2011/07/eco.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9718" title="eco" src="http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/wp-content/uploads/2011/07/eco-300x122.jpg" alt="" width="300" height="122" /></a>Superar los obstáculos para valorar lo bueno</p>
<p style="text-align: left;"><em>“<strong>Mientras, Jesús, enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla</strong>”</em> (Mc 2, 2-4)</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Mons. Rogelio Cabrera López</p>
<p>Podemos encontrar muchos pretextos para no actuar como es debido. Para encontrar lo bueno y conquistarlo, hay obstáculos, que no nos permiten hacerlo.</p>
<p>Vale la pena, darnos cuenta que podemos superar los obstáculos, porque el bien debe brillar. Cuando alguien se ofusca, pierde el sentido de los bueno y comienza a verlo todo gris y actuar y convencer a otros que todo es gris.</p>
<p>Por eso, no podemos negar que es difícil mantenerse  en la lucha pero que vale la pena hacerlo. Por ejemplo, entre los grandes bienes, que a veces viene a pique, es la vida. Valorar la vida como un don, se vuelve casi imperceptible. Hemos caído en el desencanto. Tan es así, que muchas naciones promueven el control natal como estrategia para erradicar los males ocasionados por malas administraciones. En la lucha por el bien de los demás se debe llegar a lo extraordinario con creatividad como esos hombres que cargaban al paralítico. Introdujeron al enfermo por el techo en sus esfuerzos por conseguir el objetivo: la salud del paralítico.</p>
<p>Hoy en la sociedad hay muchos problemas que parecen insalvables. Antes de dar soluciones inmediatas y sin reflexión, se debe agotar la búsqueda porque la persona necesita ser salvada en su integridad. El Papa Benedicto XVI, lo ha reconocido en su encíclica Caritas in veritate: “<strong><em>La concepción de los derechos y de los deberes respecto al desarrollo, debe tener también en cuenta los problemas relacionados con el crecimiento demográfico. Es un aspecto muy importante del verdadero desarrollo, porque afecta a los valores irrenunciables de la vida y de la familia. No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en la sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad”(44).</em></strong></p>
<p>La lucha por el bien, objetivamente entendido, siempre trae frutos buenos, incluso económicos: <strong><em>“Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atención a una procreación responsable que, por lo demás, es una contribución efectiva al desarrollo humano integral. La Iglesia, que se interesa por el verdadero desarrollo del hombre, exhorta a éste a que respete los valores humanos también en el ejercicio de la sexualidad: ésta no puede quedar reducida a un mero hecho hedonista y lúdico, del mismo modo que la educación sexual no se puede limitar a una instrucción técnica, con la única preocupación de proteger a los interesados de eventuales contagios o del «riesgo» de procrear. Esto equivaldría a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad, que debe ser en cambio reconocido y asumido con responsabilidad por la persona y la comunidad. En efecto, la responsabilidad evita tanto que se considere la sexualidad como una simple fuente de placer, como que se regule con políticas de planificación forzada de la natalidad. En ambos casos se trata de concepciones y políticas materialistas, en las que las personas acaban padeciendo diversas formas de violencia. Frente a todo esto, se debe resaltar la competencia primordial que en este campo tienen las familias respecto del Estado y sus políticas restrictivas, así como una adecuada educación de los padres”(Ibid).</em></strong></p>
<p>La mayor riqueza de una nación son sus habitantes. La disminución de la natalidad trae aparejados muchos problemas, incluso económicos: “<strong><em>La apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y económica</em></strong><strong><em>. Grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes. Al contrario, naciones en un tiempo florecientes pasan ahora por una fase de incertidumbre, y en algún caso de decadencia, precisamente a causa del bajo índice de natalidad, un problema crucial para las sociedades de mayor bienestar. La disminución de los nacimientos, a veces por debajo del llamado «índice de reemplazo generacional», pone en crisis incluso a los sistemas de asistencia social, aumenta los costes, merma la reserva del ahorro y, consiguientemente, los recursos financieros necesarios para las inversiones, reduce la disponibilidad de trabajadores cualificados y disminuye la reserva de «cerebros» a los que recurrir para las necesidades de la nación. Además, las familias pequeñas, o muy pequeñas a veces, corren el riesgo de empobrecer las relaciones sociales y de no asegurar formas eficaces de solidaridad. Son situaciones que presentan síntomas de escasa confianza en el futuro y de fatiga moral” (Ibid).</em></strong></p>
<p>La familia es siempre la mejor y más bella realidad del mundo: <strong><em>“Por eso, se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona. En esta perspectiva, los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad, haciéndose cargo también de sus problemas económicos y fiscales, en el respeto de su naturaleza relacional” (Ibid).</em></strong></p>
<p>Las dificultades pueden aparecer muchas y variadas, qué bueno sería poder superarlas, y enseñar a otros a hacerlo. Sobre todo la familia, la escuela, las instituciones, las iglesias, pueden aportar grandes estímulos para superar los obstáculos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://arquidiocesisdetuxtla.org.mx/escritos/eco-interior/superar-los-obstaculos-para-valorar-lo-bueno/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

